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Sábado 4 Enero, 2014

El gran desafío será la restauración de la gobernabilidad, para impulsar las reformas estructurales urgentes y necesarias para la acción y modernización del estado


Futuro político de Costa Rica

El futuro político de Costa Rica es un tema de vital importancia no solamente para los costarricenses, sino también para sus vecinos y socios comerciales. En este contexto el desafío es enorme porque un estado ingobernable y una sociedad civil débil impiden encauzar al país por la senda del desarrollo sostenible.
La conjunción de viejos y nuevos problemas, algunos similares a los que enfrentan nuestros países vecinos, la creciente desigualdad social, la incapacidad de los sistemas políticos de canalizar las demandas sociales, la falta de conciencia de lo público, y la fragmentación del poder sin mecanismos apropiados de gobernabilidad democrática.
Adicionalmente, la crisis económica ha señalado elementos comunes con otros países, pese a que el progreso de las naciones sigue siendo una carrera para mejorar la calidad de vida de las personas y de corregir los patrones de manejo de la economía y de la vulnerabilidad ante la apertura económica de un mundo globalizado.
Costa Rica está paralizada por la inacción, la corrupción, y el desempleo, y una tarea para el próximo gobierno, en un país de tradición democrática, será abrir canales de tolerancia, respeto, e ideas para avanzar y corregir los rezagos sociales que nos afectan.
Nuestro sistema político está lleno de debilidades y escollos que obstaculizan el desarrollo político. Sin embargo, cabe destacar que entre las principales fortalezas y logros alcanzados por la democracia costarricense, están la celebración periódica de elecciones democráticas, la implementación de políticas sociales, y los avances hacia un estado democrático de derechos.
Pendiente queda el fortalecimiento del sistema de partidos, que tiene el objetivo de capacitar a los partidos políticos para mejorar el desempeño de sus funciones, esto es: la modernización de estructuras, mecanismos y procedimientos; y la formación, enfocada esencialmente en la capacitación de formadores en los partidos políticos, a fin de generar un efecto multiplicador, asegurar la sostenibilidad de las propuestas, y favorecer la renovación de dirigentes.
No obstante, el gran desafío será la restauración de la gobernabilidad, para impulsar las reformas estructurales urgentes y necesarias para la acción y modernización del estado, buscando con esas reformas, eficiencia, y transparencia en sus nuevos roles y funciones.
Para orientar las reformas del estado, este nuevo estilo de desarrollo requiere una nueva ética del crecimiento, una ética en la cual se subordinen los objetivos económicos, a las leyes de funcionamiento de los sistemas naturales y a los criterios de respeto de la dignidad humana y de mejoría de la calidad de vida de las personas.
Finalmente, la participación activa de los ciudadanos, en la construcción de la agenda económica, social y ambiental es urgente para que entre todos se combata los progresivos niveles de pobreza, exclusión, y desintegración social.

Luis Fernando Allen

Director Ejecutivo Asociación Salvemos El Río Pacuare