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Fukuda decidido a retornar calma a Japón

Tokio
EFE

El moderado Yasuo Fukuda, de 71 años, inició ayer su mandato como primer ministro de Japón dispuesto a devolver la calma a un país dañado por los escándalos que derrumbaron al Gobierno de su predecesor, el conservador Shinzo Abe.
Con un ideario conciliador en política exterior, fama de pragmático y aspecto de hombre corriente, este veterano asume el reto de recuperar la confianza ciudadana tras las convulsiones que la era Abe crearon en su país y su partido, el Liberal Demócrata (PLD), y los temores entre los países vecinos por su nacionalismo.
Pero está por ver hasta dónde le dejará la oposición, que dio un toque de atención en la Dieta y parece dispuesta a forzar un adelanto electoral por considerar que el PLD carece de refrendo popular tras su derrota en los comicios de julio al Senado.
Yasuo Fukuda fue elegido ayer primer ministro sólo gracias a la mayoría del PLD en la Cámara Baja, donde obtuvo 338 de los 477 votos emitidos, pues en el Senado la mayoría opositora dio la victoria a su líder Ichiro Ozawa, de 65 años, por 133 sufragios contra 106.
Esta ha sido la primera vez que ha habido que recurrir a la prevalencia de la Cámara Baja que establece la Constitución en los últimos trece años, los mismos transcurridos desde que Japón no tiene un primer ministro septuagenario, como lo fue Tomiichi Murayama en 1994.
Es además la primera vez en la historia que un jefe de Gobierno de Japón es a su vez hijo de un ex primer ministro, Takeo Fukuda (1976-78), quien llegó al cargo cuando también tenía 71 años.
Yasuo Fukuda representa a la “vieja guardia” del PLD, que lo eligió presidente este domingo en sustitución de Abe, convaleciente en el hospital desde un día después de anunciar su renuncia, pero que hoy acudió a votar más delgado y con aspecto ausente.
Shinzo Abe, de 53 años, hubiera cumplido hoy un año en el cargo pero decidió renunciar el 12 de septiembre al constatar que no tenía el apoyo de la población ni de su grupo, que le dio la espalda y evidenció públicamente su falta de liderazgo.
De momento, Fukuda no asusta a los países vecinos con su programa menos nacionalista que el “halcón” Abe -promete cercanía con China, flexibilidad hacia Corea del Norte, nada de imperialismo nipón- y es menos agresivo sobre la aplicación de reformas económicas.

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