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Sábado 20 Agosto, 2011

Frontera norte, 1979

El año 1979 fue duro para mí. Al tiempo me tocaron las dos etapas más intensas de mi vida médica, ya que, aparte de lo del Nemagón (consecuencias de su uso), que venía del año anterior con el INS, me llamaron del Ministerio de Seguridad Pública para reorganizar el cuerpo médico de nuestra Guardia Civil, del cual era jefe, porque en la frontera con Nicaragua “las cosas se estaban poniendo feas”.
Me enviaron con nuestros guardias a La Cruz, ahora con el salario de la CCSS, entonces tenía el rango de Mayor. En los meses de mayo, junio y julio estaba más en la frontera que en San José.
Al decir de uno de nuestros expresidentes de la República, no recuerdo si Don Cleto o quién, tal vez alguien me lo aclare: “el tiempo en Costa Rica se divide en tres estaciones: la seca, la lluviosa y la de los problemas con Nicaragua”. Estábamos pues en esta última, como ahora.
Volvamos a La Cruz. Aparte de los asuntos de nuestros guardias civiles, que eran más que nada psicológicos, ya que sabían se podrían enfrentar con un ejército profesional como el de Somoza.
Los últimos trabajos de nuestra gente fueron perseguir delincuentes en la zona roja y cosas parecidas. En Santa Rosa recibían a toda prisa entrenamiento de tipo militar. Me tocó ir con los del cuerpo médico, y con cinco voluntarios de fines de semana que se turnaban, a dos campos de refugiados y, al anochecer, a ciertos puntos de la frontera a socorrer a soldados sandinistas heridos, después a algunas casas-hospital en la población. El Presidente Carazo ayudaba “bajo cuerda” a los sandinistas.
El día más crítico fue el 17 de julio. El General somocista llamó por radio a nuestro jefe, el coronel Monge, para decirle que si en 24 horas no paraba el dejar pasar a voluntarios, armas y alimentos para los sandinistas, pasaría la frontera y tomaría Liberia en cuatro horas. Por dicha Somoza huyó dos días después, el 19 de Julio. Todo aquello fue, como dicen, de película. No ha lugar más detalle, ahora… mi ganancia: ascenso a Teniente Coronel y una Mención de Honor. A Coronel en 1992.
Actualmente, Daniel Ortega y compañía deben haber olvidado toda la ayuda que les dimos en aquella época por gracia del Presidente Carazo. Nos paga con su intervención en nuestra Isla Calero. Dice el dicho que nadie sabe para quién trabaja.

Carlos E. Domínguez Vargas
Médico Urólogo - Coronel Médico Guardia Civil
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