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Viernes 4 Diciembre, 2015

Frenar cambio climático y combatir hambre deberían ir de la mano

La conferencia sobre el cambio climático en París (COP 21), tras los recientes actos de barbarie terrorista, es una nueva oportunidad para la comunidad internacional de reunirse y mostrar su compromiso con la Agenda 2030 y sus Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), como la forma más adecuada para promover un mundo más justo, más seguro e incluyente.
No habrá paz sin desarrollo sostenible. Y nunca habrá desarrollo sostenible mientras la gente siga excluida, y sufriendo pobreza extrema y hambre.
Los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible están vinculados entre sí. El cambio climático es probablemente la cuestión que mejor representa esta interconectividad.
El ODS 13 es específico para el cambio climático. Establece que los países deben tomar medidas urgentes para combatirlo así como a sus consecuencias. El no hacerlo pondría en riesgo el logro de todos los otros ODS, en particular la lucha contra el hambre.
Liberar al mundo del hambre no puede desligarse de la necesidad de reducir los efectos nocivos del cambio climático sobre la seguridad alimentaria y la nutrición.
Lo que antes era solo un sueño —un mundo libre del hambre— está ahora a nuestro alcance. Producimos alimentos suficientes, poseemos la tecnología y sabemos qué políticas y medidas son las que mejor funcionan.
El calentamiento global afecta a la producción de alimentos: el rendimiento de los cultivos básicos está disminuyendo, y en 2050 es probable que se hayan generalizado descensos del 10 al 25 por ciento, o incluso superiores. Sequías, inundaciones, huracanes y subida del nivel del mar amenazan cada vez más las vidas y el sustento de los más vulnerables.
El cambio climático está minando los medios de vida y la seguridad alimentaria de los pobres del mundo, un 80% de los cuales viven en zonas rurales y dependen de la agricultura, la silvicultura y la pesca. Necesitamos un marco mundial para apoyar el desarrollo y el crecimiento, mientras conservamos los recursos naturales de nuestro planeta, sobre todo en las zonas rurales.
Los Objetivos de Desarrollo Sostenible son una parte central de este marco. Para completarlos, los países se han dado cita en París para negociar un nuevo acuerdo mundial que gira en torno a limitar el aumento de la temperatura global por debajo de 2 grados centígrados.
El principal objetivo de la FAO es garantizar que la seguridad alimentaria adecuada para todos siga estando firmemente en el centro del debate sobre el cambio climático. El encuentro de París debe apoyar la transferencia de tecnología, el desarrollo de capacidad y la movilización de recursos.
Estos esfuerzos redundarán en beneficio de todos. En particular, debemos fortalecer los medios de subsistencia de los pequeños agricultores, pescadores y silvicultores que corren mayor riesgo de inseguridad alimentaria y se ven afectados de forma desproporcionada por el cambio climático, especialmente en los pequeños Estados insulares en desarrollo, los países sin salida al mar, las zonas áridas y semiáridas. Los agricultores, pescadores y silvicultores —a gran o en pequeña escala, en los países desarrollados o en vías de desarrollo— son algo más que productores de alimentos.
La FAO se ha comprometido a aportar sus conocimientos técnicos y experiencia.
Las alianzas fuertes son la base para el intercambio de conocimientos y recursos en cuestiones de desarrollo. Es imperativo que organicemos prioridades y pongamos en primer lugar la seguridad alimentaria.
Esta y la nutrición adecuada para todos, en una población que aumenta bajo un clima cambiante y con recursos limitados, significa que tenemos que aprender a producir más con menos. Es un llamamiento a la acción.

José Graziano da Silva
Director de la FAO