Enviar
Miércoles 17 Octubre, 2012

“Frankenstein legislativo” y más

En otro medio de información el arquitecto Carlos F. Lizano Tracy publicó un artículo titulado “Frankenstein legislativo”, en el que plantea dos asuntos: 1. El cartel para el concurso de anteproyectos para los edificios de la Asamblea Legislativa, vendido por el Banco de Costa Rica a un precio de $200 sin advertir de antemano los excluyentes requisitos para participar en él, y 2. lo inapropiado de las ubicaciones preestablecidas de las oficinas de los diputados bien distantes del Plenario y Comisiones.
Como considera oportuno el criterio de otros colegas, deseo ampliar mis coincidencias con el arquitecto Lizano en cuanto al segundo tema (el primero fue una obvia “tomadura de pelo” a la mayoría de arquitectos). Un simple análisis del organigrama institucional enfoca la zonificación del conjunto hacia la interconexión y cercanía de tres funciones fundamentales: Plenario, Comisiones y oficinas de legisladores y fracciones.
Por el contrario, tal como está exigido en el cartel, el Plenario y Comisiones quedarían a una distancia de 200 m de las oficinas de legisladores y fracciones, comunicados por un laberinto de pasillos, en puntos opuestos del conjunto, por lo que habría otras funciones más cerca del Plenario y Comisiones que los propios diputados, lo que resultaría en un error conceptual para toda la vida en un gasto de inversión de $67 millones.
Se alegará que es la única solución viable, puesto que los espacios (no patrimoniales) del antiguo Sión están ahora ocupados, pero ese argumento no es cierto. Algunos profesionales podemos demostrar (bajo ciertas condiciones) que hay soluciones viables que hemos aplicado en otros casos para poder lograr una funcionalidad apropiada.
Pero, en vista de las condiciones del cartel y la discrepancia con los criterios programáticos, nos guardamos las propuestas.
Hay otros aspectos que la opinión pública debe conocer. Por ejemplo la dispendiosa asignación de espacios: Es obvio que se ha de buscar comodidad para un trabajo tan importante en la vida política del país, pero se piden oficinas para diputados con su personal de 120 m2 (equivalentes a dos viviendas de interés social), oficina del diputado de 36 m2 con baño privado. Cada uno de los seis asesores del diputado con oficinas de 9 m2 (equivalente a un dormitorio).
Todo eso multiplicado 57 veces. Pero no solo 57 veces, porque hay que prever un eventual crecimiento en el número de diputados, hasta llegar a 105 diputados (84% más de los actuales).
¿Qué piensa la opinión pública de esa expansión? ¿En qué está basada esa proyección? Siempre ha habido propuestas para modificar el artículo 106 constitucional pero nunca han prosperado.
¿Qué sucedería con los terrenos reservados para las oficinas de los nuevos 44 diputados si nunca se llegara a aprobar esa reforma, que sería lo más probable?
Lamentablemente el concurso para alojar dichas funciones con los errores conceptuales apuntados ya está llegando a su fin.

Oscar Raul Hernández
Arquitecto