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Miércoles 2 Abril, 2008

Fouché y doña Laura


La conferencia de prensa del lunes, ofrecida por don Rodrigo Arias y doña Laura Chinchilla, en relación con el despido del Ministro de Seguridad, refuerza mi opinión de que cosas graves suceden en el gobierno costarricense, las que podrían explicar la denunciada opacidad de su gestión, es decir, la cuestionada “no transparencia” en relación con quién toma las decisiones y con base en qué criterios y argumentos.
Primero, porque si don Fernando Berrocal asegura reiteradamente que no presentó su renuncia y que tampoco el señor Presidente se la pidió, ¿cómo explicarnos su salida? Pues, hasta donde entiendo, un ministro se va porque así personalmente lo decide o porque se lo pide y decide el Presidente. Y ninguna de estas condiciones se dio. Entonces, ¿quién decidió su destitución? ¿Quién gobierna este país?
Y vino a mi mente, por un lado, la imagen de José Fouché, conocido como el genio tenebroso de Francia, quien supo manejar los hilos del poder tras bambalinas y sobrevivió a tres regímenes, incluyendo el napoleónico. Y me pregunté: ¿será don Rodrigo una versioncita tica de Fouché?, pues también —y entre otros— fue asesor de don Abel Pacheco.


Por otro lado también me pregunté: ¿A qué juega doña Laura?, ya que es imposible que una persona, humanamente, pueda cumplir responsablemente las tareas propias de una vicepresidencia y dos ministerios, sobre todo en momentos en que la precoz actividad político-electoral la obliga a participar (como es vox populi) en diversas actividades a lo largo y ancho del país. Y la asocié, en actitud y papel con don Antonio Alvarez Desanti, que en la administración de don Oscar de los años 80 le aceptó ser presidente del CNP, ministro de Agricultura y también de Gobernación, aunque no simultáneamente. Pero, ¿será posible que en cuatro años una persona pueda conocer a fondo y por dentro tres instituciones, para estar a la altura de poder bien conducirlas? ¿Juega doña Laura a comodín, como jugó don Antonio?
Y aunque pueden decirme que doña Laura ya tiene experiencia pues fue Ministra de Seguridad un tiempo y lleva casi dos años en el Ministerio de Justicia, ¿no es un coctel explosivo que tres instancias se concentren en una misma persona? (Vicepresidencia, Justicia y Seguridad), instancias que sería mejor que tuvieran cabezas y perspectivas diferentes, en aras de la objetividad y salud pública.
¿Don Oscar no tiene otros candidatos? ¿Dónde están los más de 1.000 cerebros que le escribieron su Plan de Gobierno, como se nos dijo en campaña electoral?
Esta historia no es un novelón más para la superficialidad de pensamiento que parece haberse apoderado de nuestro país. Detengámonos a pensar un momento y exijamos una explicación clara, sustentada y convincente a las cuatro personas que han tenido un papel protagónico: don Rodrigo, doña Laura, don Oscar y don Fernando Berrocal. Y los diputados ¡que demuestren que existen!


Isabel Wing-Ching Sandí
Cédula 7 040 336