Miguel Angel Rodríguez

Miguel Angel Rodríguez

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Lunes 20 Junio, 2016

Lo importante no es enseñar a los maestros cuáles son buenas prácticas. Lo necesario es guiarlos para ponerlas en uso


Disyuntivas

Formar y capacitar docentes excelentes

The Economist de la semana pasada nos trae magníficas noticias. Los maestros excelentes se hacen. Si dependiéramos de cualidades innatas, tener maestros excelentes sería mucho más difícil.
El tema es importante. Así lo comprueban los estudios de John Hattie de la Universidad de Melbourne, basados en más de 65 mil investigaciones que cubren más de 200 millones de alumnos. Ellos señalan que las 20 medidas más importantes para aumentar el éxito de la enseñanza dependen de lo que el docente haga en clase.
También y específicamente para nuestra región, el informe “Profesores Excelentes” producido para el Banco Mundial con base en amplia evidencia empírica de siete países de América Latina y el Caribe, señaló que la calidad de los docentes es el principal obstáculo que impide su avance educativo.
Al impartir lecciones hay elementos que son esenciales para enseñar conocimientos y desarrollar habilidades. Por ejemplo: clases planeadas con claros objetivos, dirigidas por el maestro, pero interactivas; preguntas incisivas dirigidas al azar y no a los alumnos siempre voluntarios; tareas escritas cortas que hagan a los niños pensar y permitan al profesor verificar el progreso; anticipar los errores comunes en el aprendizaje y espaciar y variar los ejercicios.
Pero no basta comprobar que estas prácticas en clase son efectivas. Lo importante no es enseñar a los maestros cuáles son buenas prácticas. Lo necesario es guiarlos para ponerlas en uso.
A los nuevos maestros generalmente les falta la habilidad para manejar la clase y para enseñar. Y se estrenan y entrenan con alumnos. Hay que aprender de la medicina: los cirujanos se estrenan y entrenan con cadáveres. Los médicos se forman en hospitales y con prácticas supervisadas.
Se trata de no dedicar la preparación de docentes a solo enseñarles teorías de la educación, sino a enseñarles en la práctica la habilidad de enseñar. Enseñar es un arte y las artes se desarrollan con la práctica guiada y evaluada.
Las ciencias del conocimiento y el entrenamiento para los deportes pueden aportar importantes luces sobre el arte de enseñar, sobre cómo mantener la disciplina y cómo ocupar eficientemente el tiempo lectivo.
Claro que no basta con cambiar la forma de preparar a los nuevos docentes y capacitar a los que están en servicio de una manera práctica para que dominen el arte de ser profesores excelentes. Se requieren además, como ocurre en la adquisición de habilidades y en el desarrollo de capacidades deportivas, entrenamiento, supervisión y evaluación permanentes, no solo sobre los resultados, sino sobre la conducción de las clases.
Para elevar la calidad de nuestra enseñanza de los bajos niveles que muestra en la pruebas PISA, es esencial contratar maestros previa evaluación de sus conocimientos de la materia (la Sala IV lo ordenó desde 2012 pero todavía no se aplica) y previa constatación de sus habilidades lectivas. También, y aún más importante, es capacitar a los docentes en servicio, ejercitándolos con prácticas supervisadas de lecciones. Igualmente, evaluar a los maestros en la conducción de sus clases y en su uso del tiempo en el aula; así como formar equipo entre los docentes de cada centro para que cooperen unos con otros en perfeccionar su arte de enseñar.

Miguel Ángel Rodríguez