Logo La República

Lunes, 12 de noviembre de 2018



GLOBAL


FMI optimista sobre economía regional

| Viernes 18 julio, 2008



FMI optimista sobre economía regional

Latinoamérica mantendrá un alto nivel de crecimiento

Washington
EFE

América Latina soportará bien la crisis financiera y mantendrá un alto nivel de crecimiento este año, aunque el peligro de la inflación se ha agigantado, según el FMI, que ayer elevó sus pronósticos de crecimiento mundial.
“América Latina sigue creciendo bastante rápidamente en relación a la media histórica”, dijo en una rueda de prensa Charles Collyns, el subdirector del departamento de América Latina de la entidad.
El Fondo Monetario Internacional (FMI) subió en una décima su previsión de crecimiento para este año para la región, hasta el 4,5%, gracias a un primer trimestre más robusto que lo anticipado.
Habrá una frenada importante el año que viene, cuando el Producto Interno Bruto (PIB) latinoamericano aumentará un 3,6%, debido a una menor demanda externa de sus productos y a los efectos de la subida de las tasas de interés, según explicó Collyns.
La gran amenaza a la que se enfrenta la zona no es la desaceleración económica, sino el alza de precios, a juicio del FMI.
Collyns señaló que “lo peor que podría pasar es que la inflación se escapara de control”, pues obligaría a los bancos centrales a subir las tasas de interés bruscamente, lo que ahogaría la actividad económica.
Por ello, la recomendación del organismo son subidas graduales del precio del dinero desde ahora mismo para paliar el contagio de la escalada del valor de la energía y los alimentos al resto de la canasta de productos.
No es un problema tan sólo latinoamericano, sino que las subidas de los precios son una amenaza que ha ganado cuerpo a nivel mundial desde abril, enfatizó el economista jefe del FMI, Simon Johnson
Aún así, el FMI elevó en cuatro décimas su pronóstico de crecimiento para el planeta este año, hasta dejarlo en el 4,1%, mientras que en 2009 será del 3,9%, una décima más que su cálculo anterior.
El más beneficiado de los cambios fue Estados Unidos, cuya economía aumentará este año en un 1,3%, ocho décimas más que la cifra que el FMI adelantó hace tres meses.
Con ello, colocó sus pronósticos en línea con la Reserva Federal estadounidense, que esta semana estimó que el PIB para este año caerá en la horquilla del 1 al 1,6%.
Para 2009, sin embargo, las dos instituciones se dan la espalda, pues el banco central augura un crecimiento de entre el 2 y el 2,8%, mientras que el FMI apuesta por un 0,8%, tras subir ayer su cálculo en dos décimas.
Johnson justificó la mejora de las previsiones a nivel mundial porque el jarro de agua fría de la crisis financiera ha enfriado a la economía menos que lo anticipado.
En consecuencia, tanto Estados Unidos como Europa, con la salvedad de España, crecieron en el primer trimestre de este año más que lo previsto.
México sentirá la mejoría de la situación en su vecino del norte y su PIB se expandirá este año un 2,4%, cuatro décimas más que calculado por el FMI en abril. Brasil, por su parte, ganará un 4,9%.
La mayor economía de la región “va bastante bien”, según Collyns, quien dijo que las subidas de intereses por parte del banco central brasileño han mantenido las expectativas inflacionarias “bajo control”.
Para la mayoría de los principales países emergentes, el FMI también subió levemente sus pronósticos de crecimiento.
El PIB de la zona euro, por su parte, aumentará este año un 1,7%, tres décimas más que lo que había calculado la entidad hace tres meses, que dejó sin cambios su previsión para 2009, la cual situó en 1,2%.
Pese a la mejora de sus cálculos en general, Johnson opinó que la situación económica es “más complicada” que en abril, porque la escalada del petróleo y los alimentos ha agigantado el peligro del alza de los precios.
La subida dejó a los banqueros centrales “atrapados entre intentar responder a la ralentización económica y contener la inflación”, explicó Johnson.
Por ahora, la receta del FMI para los países industrializados es mantener las tasas de interés sin cambios, pero con el ojo listo para subir el precio del dinero tan pronto como se intensifiquen las señales inflacionarias.
En cambio, las economías emergentes deberían subir ahora mismo el valor del crédito “apreciablemente” para evitar que se desboquen los precios, según el Fondo.