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Flor en el ojal
Herediano fue el primero en confirmarse para la final tras un juego discreto

Cartaginés puso todo en el fuego, pero no logró consumar ni un solo gol. Herediano no hizo su mejor juego, tampoco exhibió el control ni posesión de balón acostumbrado, pero le bastó.
Cartaginés cumplió con el libreto y desde el pitazo inicial dispuso un equipo estructurado en un 3-5-2 replegable pero con solo Danny Fonseca en labores de contención.
Cuando Herediano tuvo el balón hizo correr a Marvin Angulo, quien gracias al ritmo de Cancela siempre tenía espacio en la banda para correr y centrar.
De ahí nació un centro que estuvo a dos centímetros para que Vargas pudiera cabecear al segundo palo, y otro al que Núñez no pudo llegar de barrida. Ambos en menos de cinco minutos.
En tanto, los blanquiazules aprovechaban por la derecha a Johnson y Valverde para salir y centrar. En los primeros 15 minutos ejecutaron unos siete tiros de esquina, siendo el más claro uno que Lezcano cabeceó al centro pero ligeramente por encima.
El primer susto real lo dio Herediano al 25’, en salida, Vargas cabeceó para atrás y el “Mambo” ganó el viaje a los centrales y definió por encima de Torres. El árbitro anuló por fuera de juego, pero encendió el ánimo florense.
Pasaron siete minutos, y Angulo tiró cruzado desde el vértice derecho, obligó a Torres a estirarse y sacar el balón al tiro de esquina. Ahí no paró el calvario para los paperos; Cordero entró rompiendo en paredes, con el Mambo y Cancela, llegó con bola en el área pequeña y remató a pesar de tener a Vargas al centro.
Pero la revancha llegaría en la jugada siguiente, el florense Calvo rescató una bola en la franja izquierda de la media cancha, corrió la lateral y centró al segundo palo, donde Vargas sentenció de cabeza a pesar de la estirada de Torres.
Chávez hizo ingresar a Paolo Jiménez en lugar de Lezcano, para sacar a Brenes del carril y llevarlo al centro ante la elección de jugar sin pivote. Así nació un nuevo tiro de esquina, la segunda bola le quedó a Danny Fonseca en el área pequeña y remató por fuera.
Un minuto después, una carambola en el área papera terminó con un remate del Mambo estrellado en el poste.
Chávez eligió arriesgar todo e hizo ingresar a Eneas al 54’, pero no pesó en el volumen de juego ni profundidad de los blanquiazules. No fue hasta el 63’ que Valverde logró rematar con impulso por bajo, y obligó a Cambronero a acostarse a su mano izquierda.
De hecho estuvo más cerca Herediano de anotar un segundo gol que los blanquiazules de rematar directo a marco. Lo único que hizo fue una chilena al 79’, y fuera de eso no logró más.
Los locales no se esforzaron en pos de la posesión, ya que el rival tuvo la bola pero no la contundencia para llevarla con peligro real a la red.

Daniel Chacón
Para La República
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