Fisco requiere cirugía
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Contraloría advirtió sobre desequilibrios que amenazan futuro del país

Fisco requiere cirugía

Es impostergable una revisión del empleo público y de los sistemas de pensiones, además de mejorar la recaudación tributaria

¿Recuerda usted las películas de Hollywood, en las que un cometa amenaza la vida en la Tierra, y la NASA hace de todo con tal de salvar la humanidad?
Esa analogía es válida con las finanzas públicas, que amenazan hace ya varios años con colapsar la economía.

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Pero en nuestro caso, no hay una solución que parezca pueda salvarnos, o al menos el héroe no ha entrado en escena.
El deterioro de las finanzas públicas es tal, que si no se toman acciones de alto impacto, no se alcanzará el equilibrio en las finanzas públicas y de ahí sus consecuencias para los próximos gobiernos y para la calidad de vida de los costarricenses, dijo Marta Acosta, contralora general.
Advertido de antemano, el nuevo Gobierno propone entrarle al problema desde el inicio de su gestión, dijo el futuro ministro de Hacienda, Helio Fallas. Aunque reiteró que algunos cambios, como el incremento en la tasa para el impuesto de ventas, no se producirían hasta dentro de dos años.
El panorama presentado es sumamente delicado: el saldo de la deuda tuvo un crecimiento del 10% en el último año, los intereses también crecieron en forma importante y el régimen de pensiones es altamente deficitario.
Durante más de dos décadas, con excepción de los años 2007 y 2008 en los que hubo un aumento importante de la recaudación, los gastos corrientes no se han financiado con ingresos corrientes. El Gobierno ha tenido que recurrir a deuda para financiar salarios, intereses y pensiones y en el último año, ese endeudamiento era igual a un 3,8% del Producto Interno Bruto.
Aparte de ello, hay $1.244 millones de dineros en préstamos internacionales para desarrollar nuevas obras que están sin ejecutar.
El problema de que no se desarrollan nuevas obras provoca que el Gobierno comprometa el desarrollo futuro del país y la generación de más ingresos a sus arcas.
Actualmente, el Estado solo gasta un 1,6% del PIB en inversión pública.
“Eso denota un sesgo anti inversión, lo que quiere decir que cuando no hay inversión pública, hay menos ingresos futuros, una menor capacidad de repago del sector público y, por lo tanto, hay menor bienestar”, señaló la contralora.
El riesgo se está trasladando también al resto del sector público. Si el Gobierno no recauda lo suficiente podría, en el mediano plazo, tener problemas para entregar recursos a instituciones como el IMAS, PANI, CNP y las universidades y otras que dependen totalmente del Gobierno para financiarse.
La vulnerabilidad financiera se extiende también al sector público empresarial, donde los egresos también crecen más rápido que los ingresos, y han debido incrementar el financiamiento para cubrir sus gastos.
Ya lo síntomas del enfermo son altamente conocidos. Lo que está por verse es si el remedio será realmente efectivo para darle de alta.

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Rodrigo Díaz
[email protected]
@La_Republica

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