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Empresa venezolana identifica potencial en Costa Rica para crecer en el istmo
Firma de tarjetas llega al país
Inversión inicial asciende a ¢500 millones

Uno de los principales jugadores en el mercado latinoamericano de confección de tarjetas inteligentes de identificación abrió operación en Costa Rica.
Con una inversión inicial superior a los ¢500 millones, Grupo Inteligensa instaló acá su sede operativa para Centroamérica, a través de la cual pretende acceder al mercado de 40 millones de personas, que aglomeran los seis países.
En una primera fase, la empresa promocionará las tarjetas de alta seguridad que le han permitido posicionarse y ganar protagonismo de manera progresiva, en Brasil, México, Colombia, Venezuela, Uruguay y República Dominicana.
“Las tarjetas permiten a entidades financieras y entes de gobierno ofrecer a sus clientes o usuarios el mayor grado de confiabilidad en el uso de estas. Hablamos de proyectos gobierno-país, como cédulas de identidad, licencias de conducir y tarjetas prepago, entre otras”, argumento Venancio Cipilliti, presidente del Grupo Inteligensa.
La firma ha tenido representación en Costa Rica desde hace cinco años, a través de Continex S.A.
“Gracias a esa experiencia, hemos desarrollado una excelente relación con el sector bancario, comercial e industrial”, agregó Cipilliti.
Entre los sectores que atiende Inteligensa destaca el de salud venezolano, donde a través de una tarjeta con un microchip, el usuario lleva consigo su historial médico y la información de emergencia, así como la medicación que habitualmente recibe.
La planta industrial más importante de la empresa genera cerca de 15 millones de plásticos por día. Esta producción incluye desde tarjetas de crédito y débito, telefónicas, para utilizar en sistemas de acceso en carreteras —como peajes o parqueos—, los ya conocidos token con información encriptada e incluso tarjetas con una batería incorporada, para usos muy específicos y de alta tecnología.
Uno de los proyectos que impulsaría la firma en el país y posteriormente la región, es la identificación del hato ganadero, para efectos de cumplir con los requisitos de trazabilidad que demandan los mejores mercados del mundo.
“Ese es uno de los nichos en los que hemos visto potencial inicial. Hablamos de que estaríamos proveyendo a los productores de carne, de una herramienta que les facilite ingresar a mercados como el de la Unión Europea, Japón y Estados Unidos, donde la seguridad alimentaria es crucial”, puntualizó Cipilliti.
De manera similar, la lectura que afirma haber hecho la empresa del sector financiero y comercial costarricenses, le permite afirmar que para 2011 el país podría haber dado saltos importantes y casi definitivos hacia la sistematización total.

Ernesto Villalobos
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