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Sábado 17 Septiembre, 2011

Financiamiento para mipymes y emprendedores

Uno de los principales elementos que se consideran en el desarrollo de las mipymes, es el tema del acceso a crédito. No se puede ocultar que en la mayoría de las ocasiones las limitaciones que enfrentan estas unidades productivas las constituyen la capacidad técnica para la formulación de iniciativas de negocios, la falta de garantías o avales, la débil capacidad de pago, o bien los plazos y condiciones del crédito que son poco favorables para una buena parte del 98% del parque empresarial.
En la formulación e implementación de la Política Pública debemos valorar al menos dos elementos. El primero, conocer de dónde provienen los recursos que dan vida a las diferentes herramientas financieras que hoy se tienen en el mercado. Si estos provienen de recursos de captación o no, ello determina el tipo de supervisión y regulación bajo la que operan las entidades financieras. Esto nos explica por qué encontramos en el mercado financiero líneas de crédito que apoyan actividades poco riesgosas con un nivel de crecimiento sostenido.
El segundo, son instrumentos financieros creados al amparo de fondos no provenientes de recursos de los ahorrantes, que le permiten al sistema financiero crear diversos mecanismos para acompañar las necesidades de emprendedores y empresarios que siendo de alto riesgo requieren también de una alternativa para potenciar y desarrollar sus actividades económicas.
En este proceso conocer el entorno financiero que enfrentan las mipymes es fundamental para generar diferentes instrumentos de seguimiento y análisis que permitan determinar el comportamiento actual de los bancos estatales o privados con respecto al tema crediticio. Para ello se han implementado desde el MEIC estudios periódicos sobre la oferta de crédito a mipymes, que han determinado que si bien existe una oferta de crédito, en algunas entidades financieras no se presentan líneas especializadas tan diferenciadas respecto al resto de su cartera, es decir, no consideran tasas especiales u opciones de pago individualizadas.
El estudio encontró que los bancos estatales ofrecieron en promedio, tasas de interés mucho más bajas que las entidades financieras privadas. En el caso de los bancos privados, la diferencia que existe entre un crédito personal, para vivienda, o consumo, respecto a uno para pequeña empresa, es poco perceptible cuando a temas de tasas de interés se refiere.
En 2010, el sector al cual las entidades financieras se enfocaron más, fue el sector de la microempresa. Este representa el 58,6% del crédito colocado, de un total de poco más de ¢281 mil millones en 2010 para todo el sector mipyme.
El segundo tipo de empresa que recibió más financiamiento es la pequeña con poco más de ¢73 mil millones, seguido de la mediana empresa con ¢42 mil millones aproximadamente, por último se encuentra el sector de emprendedor con tan solo un 0,35% del total de crédito colocado.
Otros datos muestran que dentro de las mipymes el sector que más recibió crédito es el comercial, con 41% del total. La inversión y la compra de equipo acumulan 34% cada una, como destinos favoritos de uso del crédito. Además el 56% del crédito es otorgado a hombres.
Un dato importante es que a pesar que un 65% de que todas las entidades evaluadas poseían líneas de crédito para las mipymes, tan solo el 22% del total cuenta con programas de emprendimientos, y a la fecha de realización del estudio ninguna de las 32 entidades tenía información sobre crédito a emprendimientos en sus páginas web, es decir, el apoyo a actividades emergentes aún es incipiente en nuestro país.
El sistema financiero debe adaptarse a un mercado nacional conformado principalmente por mipymes, reconociendo que existe una oportunidad de crecimiento para apoyar emprendimientos económicos, que siendo de alto riesgo pueden generarnos actividades con un alto valor agregado. Esto sin duda es oportuno tenerlo presente en el análisis y las reflexiones que se realizan en la Comisión Legislativa que revisa posibles reformas a la Ley del Sistema de Banca para el Desarrollo, ya que en algunas ocasiones se toman decisiones parciales, cuando el universo de Banca de Desarrollo es amplio y esperanzador para nuevos sectores altamente dinámicos.
Las respuestas que brindemos podrán acrecentar o limitar las ilusiones y esperanzas de muchos emprendedores, micro, pequeñas y medianas empresas que hoy, además de un acompañamiento adecuado, requieren respuestas oportunas con instrumentos efectivos que apoyen sus ideas productivas.

Luis Alvarez Soto
Viceministro Economía, Industria y Comercio