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Miércoles 6 Julio, 2011

Financiamiento del tren sí es posible

Con una infraestructura vial colapsada, centros urbanos intransitables, creciente contaminación ambiental y una factura petrolera que en 2010 superó los $1.600 millones (5% del PIB), es incomprensible cómo Costa Rica tarda tanto tiempo en tomar la decisión de invertir en un sistema de transporte ferroviario moderno, eficiente y basado en energías limpias.
En 2009 estuvimos a un paso con la concesión del tren eléctrico metropolitano (TREM) por $350 millones, pero se frenó. A inicios de 2010 el Incofer presentó un proyecto alternativo del cual solo restaba concretar el financiamiento por $250 millones.
Más tarde se anunció la firma de un convenio con Renfe y Feve de España para realizar una propuesta que incorporara elementos del TREM y el plan de Incofer. Hoy en día, seguimos sin tener claridad sobre el tema y se menciona la falta de recursos como principal obstáculo. Sin embargo, con empuje político es totalmente factible lograr el financiamiento requerido, ya sea para un proyecto operado por Incofer o bien estructurar una alianza público-privada (APP). Estas son algunas alternativas:
Proyecto por etapas. Cuando el crédito de infraestructura con el BID fue presentado al Congreso, se incluyó un monto de $100 millones para el financiamiento del tren eléctrico. Esta cantidad permitiría iniciar una primera etapa donde se amplíen los tramos a dos vías y se construyan los pasos a desnivel que permitan potenciar el sistema actual. En una segunda etapa se levantaría el financiamiento para incorporar los equipos eléctricos, siempre bajo operación del Incofer.
Fideicomiso. Los mismos $100 millones podrían utilizarse como capital semilla en la estructuración de un fideicomiso de desarrollo de obra pública, mediante el cual se podría captar en el mercado los $150 millones restantes para financiar el proyecto. El tren cuenta con la ventaja de ser un proyecto que genera sus propios flujos.
Concesión mixta. El Estado construye las vías y las estaciones y concesiona el equipo rodante, la operación y el mantenimiento de la infraestructura a un operador internacional de primer nivel. Esta figura permitiría garantizar una tarifa accesible al usuario y a su vez aprovechar el “know-how” del concesionario con el fin de formar profesionales costarricenses en la materia. Se podría considerar también revivir el proyecto TREM que permanece frenado desde 2009.
Empresa mixta. Se crea una empresa donde el Estado entre en asocio con un operador privado, siempre manteniendo al menos un 51% del capital accionario. Esta misma figura podría conformarse también entre dos instituciones estatales como el Incofer y el ICE por ejemplo.
Financiar el tren sí es posible, y si bien es razonable que el gobierno analice la figura que encuentre el mayor apoyo de los sectores involucrados, no debemos cometer el grave error de postergar invertir en un sistema de transporte ferroviario moderno con el fin de desviar los recursos hacia la ampliación de una carretera. La señal sería clara: el transporte público no es prioridad en las políticas de Estado.

Federico Villalobos Carballo
Economista especialista en Alianzas Público Privadas [email protected]