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CONTROVERSIA
Financiamiento de los museos estatales despierta debate

Cuatro directores de museos consideran que esas instituciones podrían recibir donaciones o patrocinios a cambio de prestar sus espacios a ciertas empresas privadas, pero que eso debe ser controlado

La idea de que los museos del Estado puedan ceder sus instalaciones a empresas privadas para que hagan actividades corporativas, a cambio de recibir donaciones o patrocinios que respalden sus proyectos culturales, tiene una buena aceptación entre directores de ese tipo de instituciones.
Magazine entrevistó a cuatro jerarcas de museos josefinos, quienes señalaron que esa práctica es normal en el extranjero y que aquí sería viable, pero con ciertas limitaciones y cuidados.
Los consultados fueron Fiorella Resenterra, del Museo de Arte y Diseño Contemporáneo; Virginia Vargas, de los Museos del Banco Central; Laura Rodríguez, del Museo del Jade del Instituto Nacional de Seguros, y Christian Kandler, del Museo Nacional.
El debate sobre si los museos estatales podrían ceder sus espacios a empresas privadas a cambio de donaciones o patrocinios, surgió hace algunas semanas debido a que el Museo de Arte Costarricense pone en práctica esa iniciativa, y MAGAZINE lo dio a conocer mediante una investigación.
Florencia Urbina, directora de esa institución, dijo en ese momento a Magazine en entrevista, que esa medida busca proyectar el museo, el arte nacional, y apoyar los proyectos de la institución, y que incluye una visita guiada por las exposiciones que tiene el museo para los ejecutivos, antes de que ellos hagan sus actividades privadas en las instalaciones de la institución.
Eso despertó críticas, ya que algunas personas señalan que esa práctica va en contra de la ley de creación del MAC.
Los cuatro directores entrevistados señalaron que la medida podría ser positiva a nivel general para los museos, ya que las donaciones o patrocinios les permitirían apoyar sus propios programas culturales, entre otros.
Sin embargo, hicieron hincapié en que los museos no deberían ser cedidos para cualquier tipo de actividad, porque lo más importante en todo momento es velar por la protección del patrimonio estatal y cumplir con los objetivos por los que fueron creados esos espacios.
“Se debe tener muy claro cuáles son las prioridades de la institución, cuál es el discurso, y no alejarse de esto; si todo se puede integrar, me parece perfecto. En estas épocas las instituciones tienen que ser creativas y buscar medios alternativos para financiarse, siempre y cuando esos mecanismos estén trabajando a favor de la institución y no abriendo otras puertas que no convienen”, afirmó la directora del MADC.
Criterio similar externó Virginia Vargas, quien comentó que “no hay que satanizar las actividades privadas, siempre y cuando esa generación de recursos sea para potenciar a las instituciones culturales a producir más cosas. Claro que todo tiene su límite, hay que tener cuidado con lo que se respalde”.
Los jerarcas también valoran el hecho de que algunos museos estatales solo reciben recursos del Estado, y el gobierno central ha aplicado recortes a sus instituciones en los últimos dos años, lo que los ha afectado.
“Ya de hecho, el sector cultura es el que sufre más recortes de presupuesto y lo que es el mantenimiento de los museos y de las colecciones a veces son trabajos que la gente ni se da cuenta de lo que conlleva, son costos muy altos. En Centroamérica casi que trabajamos con las uñas, y en realidad ese tipo de actividades (de empresas privadas), pues es una de las opciones que los museos han visto como una entrada más”, afirmó Laura Rodríguez, directora del Museo del Jade.
Dos museos estatales, el Nacional y el Calderón Guardia, no ceden sus espacios para actividades corporativas a cambio de donaciones o patrocinios, precisamente por especificaciones de las leyes que los crearon.
Por ejemplo, el Museo Nacional solo hace acuerdos para facilitar su espacio con organizaciones que tengan una naturaleza similar a la institución y los mismos objetivos, es decir, entidades que no tengan fines de lucro y que sean de servicio público o con propósitos educativos, culturales y científicos.
“Colaboramos con entidades, por ejemplo cuando están organizando un congreso internacional o nacional, y que como parte de su programa cultural quieren una visita guiada al museo, nosotros se la damos. A veces, cuando es posible, también les damos la posibilidad de hacer un refrigerio en la zona del patio o corredores. Para actividades corporativas no, no podemos aceptar, porque el marco legal del museo no lo permite”, afirmó Christian Kandler, director del museo.
En el caso del Calderón Guardia, su jerarca Luis Núñez, comentó que el objetivo del museo es “educar, difundir, preservar la imagen y el pensamiento del doctor Calderón Guardia, con actividades culturales de calidad. (La ley) no habla de que se puedan prestar las instalaciones”.
El Museo de Arte y Diseño Contemporáneo y los Museos del Banco Central son un caso especial, ya que ambos tienen una fundación y sus respectivas leyes los obligan a buscar recursos externos.
El MADC recibe fondos del Ministerio de Cultura y también tiene la opción de ceder la videoteca y el espacio llamado la Pila de la Melaza, solo para actividades educativas.
En cuanto a las instalaciones del museo, la institución puede ceder sus salas de exhibición a cambio de donaciones, pero su junta administrativa y la junta de su fundación estudian detenidamente las actividades que pretendan hacer las empresas privadas ahí, porque no todo evento es aceptado.
La prioridad es proteger la integridad de las obras en exposición, la colección y el edificio patrimonial, y tener una coherencia con el discurso del museo, según la directora de ese museo.
Los Museos del Banco Central, por su parte, reciben fondos de esa entidad financiera, pero poco más del 50% de su presupuesto procede de la taquilla, tienda y patrocinadores.
Una modalidad de patrocinio es las “Noches de oro”, un servicio que la Fundación Museos del Banco Central organiza para diferentes empresas y organizaciones patrocinadoras, y que incluye una cena de gala con una visita guiada al Museo del Oro, y la presencia de algún grupo de música, por ejemplo; luego los ejecutivos pueden hacer sus actividades corporativas.
En otros casos, las compañías que realizan patrocinios para los museos, pueden obtener entradas para sus empleados o la posibilidad de utilizar el auditorio del lugar para charlas, conferencias, etc.
El Museo del Jade del INS, por su parte, no aplica el sistema de donaciones o patrocinios a cambio de prestar su espacio a empresas privadas.

Carolina Barrantes
[email protected]


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