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Financiación cuida la biodiversidad latina

La financiación es uno de los pilares para proteger la vida en el planeta, según coincidieron ayer varios ministros latinoamericanos en la convención de la ONU sobre biodiversidad que se celebra en la ciudad japonesa de Nagoya.
“Definitivamente”, aseguró a Efe el ministro panameño de Ambiente, Javier Arias, quien consideró que no se pueden desarrollar sin fondos los programas y proyectos para “pelear contra efectos que no fueron creados por nuestros países”.
Arias explicó que Panamá ha realizado muchos esfuerzos en favor del medioambiente, entre ellos “encontrar nuevos ingresos para las comunidades que viven en áreas protegidas, que son las más pobres”.
Pero este compromiso no debe significar un retorno a “una estrategia economicista”, manifestó a Efe, por su parte, el viceministro de Ambiente de Nicaragua, Roberto Araquistain, al referirse a una eventual aumento de la deuda para proteger la vida en el planeta.
Ambos ministros participan en la décima Conferencia de las Partes de la Convención sobre Biodiversidad Biológica (COP10), que busca un acuerdo para proteger la biodiversidad entre 2011 y 2020, después del vencimiento este año de los objetivos acordados en 2002.
Además, los representantes de 193 países también esperan concluir esta reunión, que comenzó el 18 de octubre y finalizará este viernes, con un protocolo sobre el acceso y las distribución equitativa de los beneficios del uso de los recursos genéticos.
Éstos son, según la definición de la ONU, “el material hereditario con valor económico, científico o social contenido en las especies”, por ejemplo en las plantas y microorganismos que se encuentran en territorios indígenas de México o de los países amazónicos.
El ministro panameño indicó que un asunto polémico es la petición de la Unión Europea de “meter el tema genético en la agricultura. No es que no esté bien, es que está bajo el paraguas de la FAO (la Organización de la ONU para la Agricultura y la Alimentación)”, matizó.
Arias explicó que, según el bloque europeo, los alimentos de primera necesidad serían “considerados también de utilización de material genético”.
Por su parte, Roberto Araquistain arremetió contra la propuesta del mercado de carbono para descontaminar el planeta.
Este mecanismo supone que un bono de carbono otorga el derecho a emitir una tonelada de dióxido de carbono y, al tener un precio en el mercado, puede ser comprado o vendido entre países.
“Nos quieren pagar una miseria”, afirmó el viceministro nicaragüense, tras insistir en que los países desarrollados tienen “un problema ético” y no están dispuestos a reducir el número de coches por hogar.

Nagoya, Japón
EFE
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