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Lunes 11 Julio, 2016

Los pescadores ilegales, además de lucrar, ponen en peligro los esfuerzos coordinados para una gestión sostenible de los recursos marinos mundiales

Fin a los piratas: erradicar la pesca ilegal


El año pasado, casi una sexta parte de todo el pescado vendido en el mundo fue capturado ilegalmente.
Esta cifra debería reducirse ahora de forma radical gracias al Acuerdo sobre medidas del Estado rector del puerto (PSMA, por sus siglas en inglés), el primer tratado internacional diseñado para hacer frente a la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada.
En virtud de este nuevo acuerdo, las partes están obligadas a garantizar que cualquier buque pesquero que llegue a uno de sus puertos —incluso para reabastecerse de combustible— debe anunciar su visita y someterse a una inspección de su libro de bitácora, licencias, artes de pesca y de la carga real que transporta.
El tratado, que fue aprobado por los países miembros de la FAO en 2009, supone un gran paso adelante que va más allá de la autorregulación del sector pesquero, del que la actividad ilícita supone cada año pérdidas de hasta $23 mil millones de EE.UU.
Los que pescan de forma ilícita, se enfrentan ahora a mayores costos operativos y al riesgo de ser descubiertos y castigados. Los pescadores ilegales, además de lucrar, ponen en peligro los esfuerzos coordinados para una gestión sostenible de los recursos marinos mundiales para que la pesca pueda prosperar como actividad viable de manera que todos disfrutemos de sus beneficios nutricionales.
El tratado se aplica hoy en día solo en aquellos países que lo han suscrito. Para darle mayor fuerza y acelerar tanto su eficacia como su impacto, más naciones deben unirse. A medida que lo vayan haciendo, habrá cada vez menos puertos que sirvan de refugio a buques sin escrúpulos dispuestos a incumplir las leyes que regulan los límites de capturas, que se han establecido para proteger la biodiversidad y las poblaciones de peces.
En el caso de Costa Rica, es interesante destacar que la institucionalidad pesquera había venido trabajando desde hace más de un año, en generar capacidades a lo interno, en aras de cumplir con lo que establecía el Acuerdo, antes de que fuera ratificado por el Parlamento.
El acuerdo hace más difícil que el pescado capturado de manera ilícita e ilegal, llegue al mercado, interrumpiendo un eslabón clave en la compleja cadena de suministro que va desde el océano a la mesa del consumidor.
Las partes del PSMA financiarán medidas de creación de capacidad para los países que lo necesitan y la FAO está ofreciendo asistencia técnica y jurídica.
Que no les quede duda: el cumplimiento de este tratado será, tarde o temprano, inevitable. El desarrollo sostenible, según la FAO, requiere un esfuerzo integrado y se basa en la creación de redes que a su vez puedan catalizar reacciones positivas.
Las inspecciones en los Estados portuarios, pueden por ejemplo, ayudar indirectamente a abordar otros problemas a nivel mundial, incluyendo el uso de mano de obra esclava en la industria pesquera, el comercio ilícito de especies en peligro de extinción y la mejora de la gestión de las áreas marinas protegidas.

José Graziano
Director general de la FAO