Leopoldo Barrionuevo

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Sábado 14 Junio, 2008

Elogios
¿Filosofía como autoayuda?

Leopoldo Barrionuevo

Hay tanto libro que es difícil rescatar lo valioso de lo que no lo es en términos de la búsqueda que las editoriales emprenden tras el marketing del best-seller.
Y uno no puede fijar pautas sin tener en cuenta las distintas opiniones, por lo que hemos pensado que movernos entre la bibliografía actual y la clásica es una buena postura en un mundo en que se lee menos. Esto no es cierto: hay países donde se lee más, países donde se lee menos y países donde se lee muy poco. Nada de esto tiene que ver con el analfabetismo, sino con el arte de leer, no con la costumbre de hacerlo.
Lou Marinoff, es best seller de un tema que a algunos les provoca escozor: la filosofía como autoayuda a través de tres extensas obras que golpean a la psiquiatría y simultáneamente a la filosofía tradicional “la más inútil de las ciencias” para quienes cuestionan su falta de pragmatismo que este autor refuta, llegando a la empresa y al hombre común utilitariamente. Algunos lo cuestionan mientras él sigue vendiendo, un síntoma de la sociedad mediática en que vivimos.
Sus obras: “Más Platón y menos Prozac” 1999 con esta dedicatoria: “Para quienes siempre supieron que la filosofía era buena para algo, pero nunca supieron decir exactamente para qué”. Le siguió “Pregúntale a Platón” 2003, en inglés “The big questions”, Las grandes preguntas con estas palabras: “A quienes se atreven a preguntar; y sobre todo, a quienes se atreven a preguntar a un filósofo”
En el 2006 agregó a su obra “El ABC de la felicidad” o The middle way contando para ello con los filósofos ABC, Aristóteles, Buda, Confucio y sus principios: Cultivar la mente, ahondar el corazón y servir sin otro interés a nuestros semejantes.

Todas sus obras son éxitos de ventas y han relacionado a la filosofía con la vida cotidiana. En su caso personal, cada libro trae una innegable transformación en su fotografía, que da claras pautas de un bienestar económico no solo producido por los libros sino también por la consulta de pacientes ansiosos de conocer las claves de la felicidad personal.
Uno sabía del apego de muchos psiquiatras a la filosofía, pero siguiendo la escuela alemana de los últimos 15 años vemos florecer a filósofos metidos a psiquiatras o psicólogos que intentan profundizar en el tema de mayor venta de los últimos 30 años: la autoayuda, por ahora un modo inteligente de ganarse la vida con mayor certeza que dedicándose a la filosofía.
No puede negarse que Marinoff escribe bien, es claro y un buen didacta, más allá de todos los críticos que le brotan por doquier, en especial de sus colegas que no son filósofos diplomados e incluso de los asesores de empresa, al menos en el aspecto humano, que está tomando vuelo en el Management americano, aunque aún es temprano para abrir juicio.
En cuanto a la última obra, no sé a quién se le ocurrió la portada del peluche, pero imagino, viendo las dos portadas anteriores que existe una temática común: no tenerla. Tampoco entiendo el título porque empuja a considerarlo de autoayuda y este llamado consejero filosófico pareciera ir por la vida espantando gente burguesa, de clase media que se enfrenta con el presente ingrato de un Lou Marinoff que de todos modos también se ha venido aburguesando, como lo observamos en las fotos de sus tres libros (el último de setecientas treinta y cuatro páginas).
Los libros de autoayuda se venden tanto que resultan la puerta de ingreso al tratamiento psiquiátrico y psicológico, pero de ahí a que los filósofos incursionen en el consultorio hay un trecho largo y dudoso que solo puede explicar alguien de tanto rigor intelectual como Arnoldo Mora.


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