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Filmeguía 3-5-08

Mario Giacomelli
Para la República

Petróleo sangriento
“There Will Be Blood” (2007), de Paul Thomas Anderson. Con Daniel Day-Lewis y Paul Dano. Drama caracterizado por una formidable tensión interna. Describe el ascenso y la decadencia de un magnate petrolero, consumido por la codicia y la sed de poder. Con interpretaciones sublimes y una inmejorable puesta en escena, concreta una metáfora de dimensiones épicas. Es una realización excepcional. Unica.
Calificación: 10

El sabor de la noche
“My Blueberry Nights” (2008), de Wong Kar Wai. Con Norah Jones y Jude Law. Primera producción filmada en Estados Unidos por un visionario cineasta chino. Es un delicado melodrama romántico, donde se entrelazan las vivencias de distintos personajes. Aunque no todos los episodios están a la misma altura, la bellísima presentación formal proporciona un fino deleite para los sentidos. Deliciosa.
Calificación: 8

El violín
“El violín” (2005), de Francisco Vargas. Con Angel Tavira y Gerardo Taracena. Estilizado drama mexicano, con una estupenda fotografía en blanco y negro. En los años 70, un anciano violinista manco entrega su aporte a las luchas campesinas. Por ratos, el ritmo claudica y el suspenso afloja. Aun así, el interés se mantiene, gracias a la sensibilidad de los actores, casi todos no profesionales. Proletaria.
Calificación: 8

Transylvania
“Transylvania” (2006), de Tony Gatlif. Con Asia Argento y Birol Unel. Una joven embarazada viaja a Rumanía en busca del padre de su bebé. Encuentra un nuevo compañero y se sumerge en la cultura gitana. El papel de la música es determinante, en este filme original, libre de esquemas y ataduras. La narración es algo dispersa y las actuaciones irregulares, pero las melodías son irresistibles. Vitalista.
Calificación: 7

Sin rastros
“Untraceable” (2008), de Gregory Hoblit. Con Diane Lane y Billy Burke. Una agente del FBI intenta atrapar a un sicópata, quien difunde sus crímenes a través de Internet. Intriga de misterio de estampa convencional, derivativa y previsible. Carece de sorpresas y se queda corta en suspenso. Sufre una obvia contradicción, pues explota comercialmente ese morbo por la violencia que pretende criticar. Hipócrita.
Calificación: 4
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