Alvaro Madrigal

Alvaro Madrigal

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Jueves 15 Diciembre, 2011


De cal y de arena
Figueres en misión redentora


Al fin reapareció. Lo hizo cuando quiso, donde quiso y como quiso. Impuso sus reglas de juego a la medida de sus necesidades y circunstancia. El expresidente Figueres Olsen reapareció en los espacios mediáticos que escogió.
Tras poner pies en polvorosa temeroso de que el brazo de la justicia le alcanzara en el escandaloso expediente de las dádivas de ALCATEL y una vez seguro de que la prescripción de cualquier acción penal se había consolidado y de que la generosa interpretación de la Fiscalía General que le salvó el pellejo no contenía fisuras, ya con la nacionalidad española en la bolsa, Figueres Olsen empieza a tramar cómo, por qué, para qué y cuándo concretar su redentora reaparición.
Agudiza el análisis del entorno a fin de reducir al mínimo los riesgos de un error capaz de convertir en cenizas sus objetivos. Ve que Costa Rica se revuelve entre problemas fiscales y sociales, con los partidos políticos y los gremios de distinto signo corroídos por el descreimiento y la corrupción, sin liderazgos ni ellos ni el gobierno, este sumido en el torbellino que provoca la incompetencia hermanada de la irresponsabilidad, con la jerarquía eclesiástica atada por un pacto de silencio y con el movimiento político del que su padre fue emblema, desgarrado por broncas entre cacicazgos.
Sin el acoso de la justicia y sin la descalificación de los procesos que sí vivieron otros expresidentes, era la hora de anunciar el retorno mas no para una boda o una conferencia magistral.
Levantó la veda que le impuso a la prensa por años y escogió cuándo y con quién hablar: el codirector de una televisora que él conoce por su hábito de botar al periodista estorboso para sus negocios. Hizo la agenda, fijó fechas y estudió finamente la mímica de su padre a la que solo restaba adherirle temperancia, pucheros y lágrimas.
Acertó en la estrategia y a ese periodista sediento de protagonismo, lo domeñó y le bajó las ínfulas. Lo envolvió en simulaciones y sofismas. Ya regenerado, avisó su regreso a servir de oráculo al país, a salvar al partido de la pira, a pacificarlo y a actuar como neutral componedor.
Se regodeó con el certificado de buena conducta que le dio la Fiscalía de la Nación y recalcó que con ALCATEL nada tuvo que ver; solo brindó a un íntimo amigo sus consejos de estrategia mercantil. Poco le faltó para decir que los $900.000 fueron para repartir escapularios; igual su papá había justificado la inversión de fondos públicos en confites.
En la depredación moral que sufre el país no es raro que alguien haya opinado que viene a aportar honestidad a Liberación. Sin la cárcel a la vista, toma a sus anchas las rutas políticas. El libreto va cumpliéndose. Sigue hacer la palpación del dominio de los Arias, medir el impacto de una eventual orden judicial que le abra proceso a don Rodrigo y el hecho de que los demás ni pinchan ni cortan.
Creo que en su fuero interno reverbera la candidatura presidencial y si no, ser el factótum. Otro ejemplar del “menos malo”.

Álvaro Madrigal