Fiebre del “refracking” recorre todo el sector petrolero
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Fiebre del “refracking” recorre todo el sector petrolero

 La técnica propiamente dicha no es novedosa. Equipos petroleros del mundo entero han sido formados en sus principios simples a lo largo de generaciones: se identifica el envejecimiento, los pozos de baja producción y se los ataca con una explosión de arena y agua para reforzar el flujo de crudo.
La idea se originó en algún lugar en las planicies del Midwest americano, allá por los años 1950.


Pero ahora que los ingenieros actuales comienzan a aplicar el procedimiento a pozos horizontales que se construyeron durante el auge del “fracking” (fractura hidráulica) que recorrió todos los yacimientos de esquistos estadounidenses durante la última década, está ocurriendo algo más contundente y más provechoso desde el punto de vista financiero.
La vida útil breve de estos pozos, algo que durante mucho tiempo se consideró como la única gran debilidad del sector de esquistos, está comenzando a estirarse. Pruebas iniciales de los efectos de la reestimulación sugieren que los yacimientos podrían en realidad contener reservas suficientes como para durar unos 50 años, según un cálculo basado en datos de Wood Mackenzie Ltd. e ITG Investment Research.
Si la palabra “fracking” grabó su lugar en el léxico de los estadounidenses conforme el país avanza hacia la independencia energética, “refracking”, como lo llaman los trabajadores petroleros, podría ser la próxima.
Y para un sector que se ha visto golpeado por la caída de 50% en los precios del crudo en el último año, el hallazgo relativo al potencial de la técnica –a una fracción del costo del pozo inicial- aporta un muy necesario sentimiento de esperanza.
Los riesgos son muchos —desde bombear involuntariamente petróleo de un pozo adyacente hasta arruinar todo un depósito— y el tamaño de la muestra hasta el momento no es lo bastante grande como para ser concluyente; pero gigantes petrolíferos como Marathon Oil Corp. y ConocoPhillips ya están incorporando el “refracking” a sus actividades relacionadas con los esquistos.
Mike Vincent, ingeniero especializado en acabado de pozos que enseña la técnica a trabajadores del sector, dijo que se siente abrumado por el repentino interés en la clase.
Hasta tuvo que descartar los planes que había hecho de pasar una semana pescando con mosca en las Rocky Mountains en el verano. “Tengo tomadas todas las semanas enseñando ‘refracking’ hasta noviembre”, dijo Vincent, que dirige una firma con sede en Denver llamada Insight Consulting. “Es increíble la pasión que genera”.
Años trabajando en pozos tradicionales han demostrado que en algunos casos pueden ser re-estimulados, dijo Vincent. En la jerga del sector, un pozo que se hizo explotar cinco veces es un “Cinco de Fraco”.
Ocho veces es un “Octofrac”. Bien realizado, el procedimiento no sólo refuerza el flujo de crudo, sino que también puede elevar la estimación de las reservas contenidas en el pozo. Es común ver subir la recuperación del pozo un 60 por ciento o más, dijo Vincent.
“He visto cómo un pozo llegaba a diez fracturas a través de las mismas perforaciones, y parecía que cada vez sumábamos reservas”, dijo.

Bloomberg
 


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