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¿Se limpiará el fango en el cual caen los proyectos para que su tránsito por aguas limpias sea el que necesitan y desean los costarricenses?

Fideicomiso, nueva esperanza en riesgo

Uno de los temas de mayor importancia en el país hoy, después del candente asunto de nuestro desequilibrio fiscal, es la construcción de infraestructura vial.
Otras cuestiones, no menos serias, como educación, salud y seguridad ciudadana también forman parte del sórdido panorama que ahora afecta negativamente a Costa Rica como resultado de visión y dirección incorrecta.
Para referirnos al primero de los temas, el de la infraestructura vial, que sigue sin resolverse desde hace décadas, hoy surgen esperanzas en la figura del fideicomiso para salir del rezago.
Pero más allá de cuál haya sido la forma que se pensara como buena para desarrollar las obras en este país, la realidad mostró siempre, hasta ahora, la incapacidad o falta de voluntad política para obligar a que las cosas se realizaran bien y en el tiempo establecido.
Quedó desprestigiada la figura de concesión, que supuestamente reemplazaría con éxito la labor del Ministerio del ramo en materia de construcción y mantenimiento de carreteras.
Lo anterior se logró a punta de contratos mal elaborados, falta de transparencia, expropiaciones extemporáneas y falta de supervisión adecuada sobre el desarrollo de las obras, entre otras plagas.
Todo esto además encarecía los presupuestos inicialmente definidos en los contratos.
Cuando la figura de concesión pasó a ser inoperante, las obras ya no podían ser hechas por el personal del Ministerio del ramo porque este había caído en desmantelamiento, mal funcionamiento, excesiva e innecesaria burocracia en detrimento de los técnicos y profesionales en la materia y demás calamidades.
Llegó entonces la idea del fideicomiso como tabla de salvación a la que se aferraron pronto, como era lógico, los costarricenses que vienen sufriendo las consecuencias de la falta de infraestructura vial. Es factible, pensaron, utilizar esta figura.
Sin embargo hoy pareciera que estamos ante el riesgo de que también el fideicomiso comience a resbalar en el fango pegajoso que no deja avanzar bien las cosas en el país.
Pareciera que no hay más remedio que poner solución a esa realidad porque el frío no está en las cobijas de la forma elegida para avanzar, sino en la persistencia de los nudos y más nudos aparentemente interesados en que todo siga paralizado, al menos por el momento.
¿Habrá algún héroe nacional hoy dispuesto a deshacer esos nudos, transformar los trámites burocráticos adecuándolos en condiciones y tiempos y sacar adelante las tareas?
¿Se limpiará el fango en el cual caen los proyectos para que su tránsito por aguas limpias sea el que necesitan y desean los costarricenses?

 


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