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Fernández estrena presidencia de Mercosur

Bloque comercial enfrenta el reto de revitalizar las negociaciones con la UE y luchar contra las asimetrías internas

Montevideo
EFE

Cristina Fernández, presidenta de Argentina, se estrenó ayer en la presidencia semestral del Mercosur con el desafío de revitalizar las negociaciones con la Unión Europea y de atender las demandas insatisfechas de Paraguay y Uruguay, las economías menores del bloque.
Fernández, que asumió hace una semana, se ocupará de la gestión del Mercosur (también integrado por Brasil) tras una presidencia temporal ejercida por Uruguay en la que el mayor logro ha sido la firma del tratado de libre comercio con Israel tras dos años de negociaciones.
Sin embargo, en este semestre no hubo avances en las conversaciones iniciadas en 1999 con la Unión Europea (UE) con miras a un acuerdo de asociación política y comercial, estancadas desde hace un año por la insistencia de los Veintisiete en dar prioridad al logro de resultados en la Ronda de Doha de la Organización Mundial del Comercio.
Con todo, el comisario europeo de Asuntos Económicos y Monetarios, Joaquín Almunia, acordó este lunes con los representantes del Mercosur relanzar las negociaciones en mayo próximo, con una reunión ministerial en Lima.
En el mayor bloque suramericano también confían en cerrar en la primera mitad del año un acuerdo de libre comercio con el Consejo de Cooperación del Golfo (Arabia Saudí, Bahrein, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Qatar y Omán), que se negocia desde octubre de 2006.
Además aspiran a iniciar una ronda negociadora con el Sistema de Integración Centroamericano (SICA).
El logro de avances en el frente externo será una inyección positiva para el Mercosur, que en los últimos años ha vivido dificultades internas para llegar a acuerdos entre los socios.
De hecho, Fernández reconoció hoy que el objetivo fundacional del bloque creado en 1991, el de convertirse en una verdadera unión aduanera, sigue pendiente por los retrasos en la redacción del código aduanero, que permitirá la libre circulación de bienes y eliminar el cobro del doble arancel.
Según el nuevo cronograma, el borrador del código deberá estar listo para mayo próximo, con vista a su aplicación a partir de 2009.
Durante la presidencia argentina los socios también deberán definir el mecanismo de distribución de la renta aduanera y los objetivos y acciones de un plan para la superación de las asimetrías, que buscará eliminar las diferencias de desarrollo entre las economías mayores del bloque, Argentina y Brasil, y las menores, Paraguay y Uruguay.
La confección de este plan está en manos de un “grupo de alto nivel” que deberá definir objetivos de corto plazo para comenzar a implementar como muy tarde antes de junio de 2008, y otros de mediano y largo plazo, a cumplirse a partir de enero de 2010.
El panorama se completa con la petición uruguaya de eliminar los incentivos internos a la producción que se aplican en Brasil y Argentina.
Por lo demás, Paraguay y Uruguay seguirán viendo su pertenencia al bloque más como una camisa de fuerza que como una plataforma de oportunidades, a menos que en 2008 el Mercosur logre arribar a buen puerto en alguna de sus negociaciones externas.
El desafío de Argentina en el semestre que se inicia estará, en todo caso, en impulsar iniciativas que reviertan el clima de hastío y la sensación de estancamiento que se respira en la unión regional.
El economista argentino Félix Peña ha descrito a este cuadro de situación como una “anorexia”: de un Mercosur que antes no podía digerir sus conflictos comerciales, ahora asistimos a un bloque que se niega a alimentarse y ser nutrido con iniciativas que traduzcan en hechos concretos una voluntad política que aún prevalece.
En ese sentido, el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, llamó a sus colegas a no dejar que las divergencias entre los funcionarios técnicos prevalezcan.
“Si no avanzamos más, la culpa es eminentemente nuestra”, advirtió.
Permanece cómo incógnita cómo procesará el bloque el ingreso pleno de Venezuela, que aún debe ser ratificado por los Parlamentos de Brasil y Paraguay.
Además, en la primera mitad de 2008 Venezuela deberá negociar el programa de desgravación arancelaria con Brasil y Argentina, obligación a la que el país caribeño se ha mostrado reticente.
Bolivia también ha solicitado su adhesión al Mercosur sin abandonar la Comunidad Andina de Naciones, pero el grupo especial creado en enero de este año para estudiar esta petición no ha producido avances, por lo que también éste será un asunto al que deberá atender la presidencia temporal de Argentina.
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