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Feria Orgánica de Aranjuez, viva y vibrante
Casi parecido a un mercado intergaláctico de película, encontrará, además de productos deliciosos, gente probando calidad de vida

Hay ferias orgánicas y ferias orgánicas; las hay de todos los tipos, las hay sociales y comerciales y las hay auténticas, reales, vivas, vibrantes, representativas e inclusivas: este es el caso de la feria que se da en el polideportivo de Aranjuez cada sábado desde tempranas horas de la mañana.
Es representativa e inclusiva pues responde a la unión directa de proveedores y consumidores, los cuales conformaron un comité que toma decisiones.
Todo nace por la idea de un grupo visionario mutidisciplinario, encabezado por el ecléctico arquitecto Rolf Ruge y que se reúne periódicamente, piensa y actúa.
La oferta de productos es amplia en vegetales, lo que le da el permiso para llamarse feria, pero no solo hay productos comestibles o de la canasta básica, sino que también se pueden degustar platillos novedosos representativos de nuestra cultura contemporánea, hierbas, especias, cafés creativos, panadería gloriosa, salsas deliciosas, y un sinfín de productos. Encontrarse ahí es ya parte de un ritual, de un segmento de la población cada vez más preocupado por la calidad de vida o sencillamente la interacción social, rodeados de una buena vibra que sábado a sábado recogen como combustible esencial para la semana.
El que llega ahí se ve inevitablemente atrapado por unas horas, es difícil retirarse.
Gente de todas las edades, orígenes y estilos, casi parecido a un mercado intergaláctico de película, se encuentran caminando de un lado para otro ¡probando, degustando, riéndose saludándose y regocijándose!
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