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Fantasía hindú llega al Melico

“La Bayadera” regresa a los escenarios costarricenses

Melissa González
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Se presentó en 2003 en el Teatro Nacional, ahora regresa renovada, con nuevos talentos en escena, pero con la misma esencia.
Se trata del ballet clásico “La Bayadera” a cargo del director Pedro Boza y el Ballet Juvenil Costarricense.
La obra reúne a más de 40 bailarines nacionales, además de Hiriam Díaz, quien viene en los próximos días procedente
de México.
El talento del grupo dará vida a bailarinas sagradas, princesas árabes, rajahs y guerreros, así como personajes exóticos cargados de fantasía.
“La obra es sobre una tragedia hindú, un cuento que hemos recreado con lo mejor de la obra”, comentó Boza.
“La Bayadera” fue creada por Marius Petisa, cuando los románticos estaban impactados por la imagen de las bayaderas, bailarinas profesionales que eran contratadas para las danzas religiosas y diversiones privadas, vistas como personas que generaban sentimientos de luz solar, perfume y belleza.
En la obra también participan niños, por lo que se considera apta y atractiva para todas las edades, según expresó Boza.
La escenografía y el vestuario fueron diseñados en Cuba; en la primera parte se apreciará en escena un templo, en la segunda parte hará alusión a un castillo y en la tercera se hará a campo abierto.
Este ballet está basado en los versos del poeta indio Kalidasa y se estrenó en 1877 en el Teatro Mariinsky de San Petersburgo, Rusia.
Entre los trabajos montados por el Ballet Juvenil Costarricenses destaca “El Cascanueces” en el Teatro Nacional, además el grupo llevó el espectáculo “La Bayadera” a Panamá en 2001.
La obra se pres
entará en tres funciones los días 7 y 8 de junio en el Teatro Melico Salazar.
En la primera fecha el horario es a las 7 p.m. y el domingo 8 se realizarán dos funciones a las 11 a.m. y a las 5 p.m.
Las entradas tienen un precio de ¢8 mil en luneta, palco luneta y segundo piso, ¢4 mil tercer piso y ¢2 mil cuarto piso.


Argumento

Aunque con el tiempo la obra se ha modificado, su esencia permanece:

Solor, noble guerrero, al regresar de la cacería del tigre manda llamar a Nikiya, quien es bayadera del templo. De ella está enamorado el Gran Brahmán pero esta lo rechaza con la excusa de que él es un sacerdote del templo. La bailarina sagrada va al encuentro del guerrero pero el Brahmán la sigue y ve cómo Solor le promete solemnemente sobre el fuego su fiel amor por la eternidad a la joven. En un arranque de furia el espía jura invocar la ira de los dioses como venganza.
El rajah de la provincia, en recompensa al valor del guerrero le ofrece la mano de su hermosa hija Gamzatti, por quien queda al instante deslumbrado a pesar de su juramento a Nikiya, así que Solor no tiene voluntad para rechazar el bondadoso ofrecimiento.
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