Familias centroamericanas ingresan a EE.UU. en número récord
Una aspirante a la nacionalidad estadounidense alza su mano durante el juramento de lealtad. Bloomberg/La República
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Un número sin precedente de familias de América Central que huyen de la violencia cruzaron la frontera de México con Estados Unidos en el más reciente año fiscal y el total de detenciones subió, según cifras publicadas por el Gobierno estadounidense.

Aunque el éxodo es menor que hace dos años, cuando un flujo entrante de niños centroamericanos no acompañados sorprendió a funcionarios no preparados para ello, la cantidad de chicos acompañados por familiares fue la más alta hasta ahora, mostraron datos publicados.
El hecho prueba que la estricta política gubernamental de allanar domicilios y deportar emigrantes, al tiempo que se intenta desarrollar un más alto nivel de diplomacia en América Central, no está funcionando plenamente. Las detenciones realizadas por la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de EE.UU. en el año finalizado el 30 de septiembre totalizaron casi 409 mil, un 23% más que en el año fiscal 2015.


“Los chicos no acompañados y las familias han presentado nuevos desafíos para nuestro sistema de inmigración”, dijo Jeh Johnson, secretario del Departamento de Seguridad Nacional, en un comunicado. “Estamos decididos a tratar a los inmigrantes en una forma humanitaria. Al mismo tiempo, debemos reforzar nuestras leyes de inmigración en forma coherente con nuestras prioridades legales”.
La inmigración ha sido un punto álgido en la carrera presidencial entre Hillary Clinton y Donald Trump, quienes están luchando por atraer los votos hispanos, un bloque crítico de votantes que comprende 27 millones de personas. El republicano Trump ha acusado a los mexicanos de “tomar nuestros empleos” y ha abogado por deportar los 11 millones de inmigrantes indocumentados que viven en Estados Unidos. Clinton, que es demócrata, dijo que respaldará una reforma amplia y, al mismo tiempo, ayudará a legalizar a quienes viven en el país sin documentos.
La crisis migratoria iniciada en 2014 ha sido un tema políticamente sensible para el Gobierno del presidente Barack Obama, que ha sacado formalmente más gente de Estados Unidos que cualquier otro. La política de Obama de enviar de vuelta a sus países a los chicos centroamericanos y sus familias ha irritado a los grupos de inmigrantes.
Para complicar las cosas, el Gobierno anunció el mes pasado que reanudaría las deportaciones de inmigrantes haitianos que buscaron asilo después del devastador terremoto de 2010 en el país caribeño. Cantidades de haitianos han estado esperando su aceptación legal, y grupos de defensa se sorprendieron por el anuncio de Johnson.
El Gobierno de Obama ha creado un programa de orientación en países como Honduras, El Salvador y Guatemala, que permite a futuros migrantes solicitar el estatus de refugiados antes de embarcarse en la peligrosa travesía de cuatro mil kilómetros a Estados Unidos. Jennifer Johnson, asesora de políticas de frontera de la Southern Border Communities Coalition, anunció que Estados Unidos había “resuelto crear” un grupo de tareas permanente con México para abordar temas de seguridad, incluido el fortalecimiento de la frontera sur del país a fin de frenar la oleada de emigrantes que cruzan la frontera hacia el norte.


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