Carlos Denton

Carlos Denton

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Miércoles 29 Febrero, 2012


Faltan 700 días para las elecciones nacionales


Hay más o menos 2.500 costarricenses que viven “de” la política; de los resultados de las elecciones depende el empleo que tendrán y si será para ellos un tiempo de “vacas gordas” o todo lo contrario.
Para estos, la mayoría del Partido Liberación Nacional (PLN), la etapa actual es de mucha tensión. Tienen que determinar a cuál de los precandidatos presidenciales apoyarían, y dependiendo de esa decisión está en juego su futuro laboral. Si “apuestan” bien y su candidato gana, pueden aspirar a ministerios, presidencias ejecutivas, diputaciones, directorios, y embajadas; pero si no prospera la candidatura que apoyan, pueden terminar en posiciones de menor cuantía, o peor aún desde la perspectiva de ellos, tendrían que buscar empleo en el sector privado.
En el PLN hay más de estas personas porque es el más grande y el que tiene mayor probabilidad de ganar las elecciones que se celebran en apenas 700 días.
Es especialmente estresante la situación de estos funcionarios políticos profesionales liberacionistas porque a última hora ha aparecido una precandidatura nueva, la de José Figueres Olsen. Mientras que antes, y con base en las encuestas, todo parecía indicar que Johnny Araya sería el que ganaría la primaria contra Rodrigo Arias, Antonio Alvarez Desanti y Juan Diego Casto, el retorno de Figueres ha creado una expectativa importante y una incertidumbre para los que quieren ocupar puestos en 2014.
Peor aún para los dirigentes, el expresidente parece estar buscando gente nueva y no estar predispuesto a seguir con los dirigentes de antaño.
Actualmente no está claro cuál es el segundo partido en importancia —el Partido Acción Ciudadana PAC es el que ganó más votos en 2010, mientras que el Partido Unidad Social Cristiano PUSC es el que tiene más apoyo en las encuestas.
Antes de la crisis de 2004, el PUSC ostentaba una dirigencia permanente más grande que la del PLN. Ahora está reducida y no está claro quienes pudieran ser sus precandidatos, aunque Humberto Vargas Corrales, se menciona insistentemente.
El PAC ostenta un grupo reducido de dirigentes que ocupan puestos permanentemente, pero va creciendo. Uno de estos, Juan Carlos Mendoza, es actualmente presidente de la Asamblea Legislativa y además es mencionado como precandidato presidencial. Otros aspirantes son Epsy Campbell, Ramón Macaya, y Luis Guillermo Solís. Este último es visto como el testaferro del caudillo del PAC, Ottón Solís. Está claro que si Ottón decide correr de nuevo (sería en ese caso su cuarta campaña presidencial) el PAC lo acompañaría, y si él permite primaria abierta, podrá influir pero no garantizar la candidatura a ninguno de los otros. La de más apoyo en las filas del partido es Campbell.

De los otros partidos políticos no está claro el panorama en cuanto a precandidatos.
Aparte de los que viven de los puestos hay 10 mil fanáticos que siguen a la política como si fuera el fútbol; periodistas, publicistas, “intelectuales” y laicos de toda estirpe. Estos están pidiendo que en este ciclo electoral haya novedades.

Carlos Denton
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