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En un país altamente sísmico como este, no todos los edificios han sido valorados ni se han reforzado aquellos para los que así lo recomendaron los expertos

Falta prevención para terremotos

En un país de alta sismicidad como el nuestro no se lleva a cabo un plan nacional destinado a disminuir los riesgos y enfrentar la posibilidad de terremotos de la mejor forma posible.
Los sismos por ahora no pueden pronosticarse. Al menos no con fecha y hora. Ojalá llegara el día en que esto sea posible. Sin embargo, lo que sí se puede y debe hacer es preparar nuestras edificaciones y a la población para minimizar las consecuencias si estos ocurren, especialmente si son de gran magnitud.
No obstante, esta preparación no se ha llevado a cabo. Aunque se hayan hecho algunos reforzamientos en ciertos edificios y se tenga un Código Sísmico eficiente para las nuevas construcciones, hay mucho que se incumple de lo que establecen las leyes y decretos para el Estado, y por otra parte la población no ha tomado conciencia de cómo prepararse a lo interno de cada hogar, de cada familia.
Desde 1987 se dictó un decreto ejecutivo que obliga a que los edificios donde se albergan instituciones públicas sean valorados por ingenieros estructurales para determinar su condición de resistencia a los terremotos.
Ese decreto indica que “los ministerios e instituciones públicas deberán realizar los estudios técnicos necesarios en los edificios públicos que ocupen y en estructuras como puentes represas, torres y túneles, a fin de determinar su capacidad para enfrentar sismos de gran intensidad. El estudio ha de incluir el diseño de las obras que eventualmente deben realizarse para mejorar la capacidad indicada. Los entes respectivos deben realizar las obras a que se refiere el párrafo anterior a la mayor brevedad. Además, el decreto estipula que “se encarga al Ministerio de Salud, en coordinación con la Comisión Nacional de Emergencia, darle seguimiento al cumplimiento de lo aquí dispuesto y colaborar con las entidades respectivas para que ejecuten los estudios y obras dichas”.
Pero resulta que, según parece, no todos los edificios han sido valorados ni se han reforzado aquellos para los cuales así lo recomendaron los expertos. ¿Quiénes son los responsables de estos incumplimientos? ¿Quiénes asumirían las responsabilidades si llegara a pasar algo a causa de esto?
En otro orden de cosas no hay redes de coordinación adecuadas en las comunidades. Las municipalidades deberían llevar a cabo campañas informativas para la previsión de agua, alimentos no perecederos, focos u otros y organizar sitios de concentración, albergues y centros de atención.
No estamos preparados para terremotos.


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