Carlos Denton

Carlos Denton

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Miércoles 13 Mayo, 2009


Falta un plan estratégico


El discurso pronunciado por el presidente Oscar Arias el 18 de abril en Puerto España pasó inadvertido en una reunión donde la mayoría de los representantes de los medios de comunicación estaban enfocados en Barack Obama y Hugo Chávez y su “famoso” apretón de manos. La posición que toma Arias es que los latinoamericanos deberían dejar de culpar a otros por sus problemas.
Los psicólogos saben que no se curan sus pacientes hasta que estos acepten la responsabilidad de su porvenir. Lo mismo es cierto con los pueblos, y el Presidente costarricense llama la atención a sus homólogos, que en algunos casos se dedicaron a excoriar a Estados Unidos por todos sus males. Daniel Ortega, que en sus apariciones internacionales parece más a un pordiosero necio que un líder, es el ejemplo extremo de una mentalidad donde todo es culpa de otros, pero el fatalismo estuvo presente en los discursos de otros, incluyendo el de Rafael Correa, de Ecuador.
El presidente Arias tiene razón en su discurso, y los ejemplos que dio de Singapur, de Corea del Sur y de China tienen una cosa en común. Un líder decidió cambiar el destino de cada uno de esos países y compuso un plan que luego lo implementó para el bien de su pueblo.
Todavía hay tiempo en los meses que quedan de la administración para que Arias componga un plan para ayudar a su país a brincar hacia delante en los próximos diez años. No lo podrá implementar, pero puede dejarlo compuesto.
Algunos recordarán cuando colapsó la economía del país en 1980. En una nación que vendía banano, café, azúcar y carne fresca, se había edificado un sistema de bienestar social comparable con los de algunas naciones europeas, y no era sostenible financieramente, tomando en cuenta los recursos del país. A partir de 1982 se fundó CINDE, donde un grupo de pensantes del país compusieron un plan de rescate con un modelo económico que incluyó la diversificación de la agricultura, la promoción del turismo y la creación de zonas francas para la industria. Este plan le sirvió al país para salir del grave problema en que se encontraba y lograr llegar a tener un ingreso per cápita de $5.700 como el que tiene en la actualidad.
Ya ese modelo está agotado y se requiere que otro presidente, o quizás este, convoque a un grupo de los mejores pensadores para ver qué se puede hacer para lograr un ingreso per cápita de $15 mil o más para los costarricenses en un tiempo perentorio.
La solución no está en una constituyente, como algunos abogados proponen. Más bien la confección de constituciones es otro pasatiempo caro de los países latinoamericanos —entre 21 países se han elaborado 367 cartas magnas desde que se fundaron. Lo que se requiere es un plan elaborado por empresarios, economistas, filósofos, ingenieros médicos, y está bien —un par de abogados quizás—, que sirva de base para legislación y acción para próximos gobiernos.
El INCAE hizo un intento hace unos años para elaborar este tipo de plan con la ayuda de estrellas internacionales como Michael Porter y Jeffrey Sachs. Hablaron de “clusters” y la “especialización de países,” pero estas figuras más que todo llevaron “rollos” que habían confeccionado en otros ambientes para ponerlos a la atención de los centroamericanos.
Lo que se requiere ahora es un líder tico, trabajando con expertos nacionales que tracen un plan para brincar hacia delante, sin sacrificar las conquistas sociales existentes.

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