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Santa Ana es la zona más afectada del Valle Central
Falta de agua paraliza industria inmobiliaria
Presupuesto de Acueductos y Alcantarillados limita expansión en las redes de abastecimiento

El permiso de construcción relacionado con la conexión de agua tiene paralizada buena parte de la industria inmobiliaria, sobre todo en el área metropolitana pero también en la zona del Pacífico.
En el área capitalina, Santa Ana es uno de los principales focos de problemas. Uno de varios ejemplos es el de Forum II —oficentro de 34 mil metros cuadrados donde trabajarán cerca de 2.500 personas—, que padeció demoras para obtener suministro de agua. Otros proyectos aún esperan una solución.
“Estamos pegando el grito, esto está frenando todo. Lo que necesita el sector es ayuda, pero lo que encontramos son más trabas”, aseguró Juan Picado, gerente de Operaciones de la desarrolladora Portafolio Inmobiliario S.A.
Estos síntomas, que afectan a los proyectos inmobiliarios residenciales, así como comerciales, se extienden a otros sectores del área metropolitana, como Alajuela Centro, San Rafael de Ojo de Agua, El Coyol, Alajuelita, y se traducen en una lentitud agobiante para los empresarios vinculados con el desarrollo.
A eso se suma la ausencia de estudios de disponibilidad de agua y la intervención de múltiples entidades, que comparten y duplican potestades en lo que se refiere al manejo del recurso hídrico.
Antes, excavar un pozo y pagar un canon por el uso de esos recursos era alternativa utilizada por los desarrolladores de condominios para extraer el agua, ya fuera en el Valle Central así como en la costa. Pero ahora, esa práctica está en riesgo, debido a una resolución de la Procuraduría General de la República, en la que se elimina la potestad para que los administradores de condominios tengan su propio suministro de agua.
En la parte de tramitomanía, la esperanza es que algún día sea convocado el proyecto de ley de Recurso Hídrico, que concentrará todos los trámites en el Ministerio de Ambiente, Energía y Telecomunicaciones (Minaet) para evitar la duplicidad de funciones.
Además, esta iniciativa obligará a la entidad a modernizar los procesos para las solicitudes de explotación de este recurso, debido a que los vigentes están obsoletos. La dificultad es que al ser este un año político, difícilmente tenga algún avance.
El escenario que queda es la promesa de inversión de los encargados del suministro, para equiparar su red de distribución.
El rezago en inversión es un mal ya conocido por AyA; entidad que espera resolver sus carencias ejecutando obras en sectores estratégicos durante los próximos tres años. Sin embargo, esto solo está en el papel.
De momento, la promesa es que los proyectos para solucionar la problemática en el Oeste ya están diseñados y en fase de licitación de la empresa que los construiría.
“Agua tenemos. La situación en Santa Ana y Ciudad Colón es que los desarrollos crecieron con una dinámica mayor que la nuestra para ampliar la red”, aseguró Eduardo Lezama, subgerente de Investigación y Desarrollo del AyA.
Con estos fondos se resolverían las limitantes de suministro de agua ensanchando el diámetro de las tuberías.
Mientras tanto, los problemas en el Pacífico son más complejos. Las fuentes de agua en la zona son escasas, y la demanda aumenta.
El año anterior, la Contraloría General de la República dio razón a la oposición de los vecinos de Sardinal a la construcción de un acueducto para fines turísticos, ordenando que no se entregue ninguna concesión de agua o de perforación de pozos, hasta que el país cuente con estudios hídricos, especialmente cuando la disputa es evidente.
Las proyecciones de creci
miento en el sector hotelero suponen la duplicación del número de habitaciones para 2010 y un incremento en el consumo superior al 200%.
La situación se agrava al confirmarse que los mantos acuíferos de Brasilito, Potrero, Conchal y Tamarindo tienen indicios de intrusión salina. Por este motivo el Servicio Nacional de Aguas Subterráneas, Riego y Avenamiento (Senara) denegará el otorgamiento de nuevos permisos de extracción.
De mantenerse esta dificultad de ausencia de nuevas fuentes de agua e incertidumbre jurídica sobre la administración del líquido, se vería condicionado el abastecimiento de agua para consumo humano en Guanacaste en 2015, señaló el Estado de la Nación (2002), y con ello un estrés sobre el recurso hídrico.

Daniel Chacón
[email protected]



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