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Si no se cumple un contrato de concesión se rescinde a tiempo y se busca de inmediato otro camino para que la paralización no sea la consecuencia

Fallan las concesiones


Para que un contrato de concesión funcione bien, es menester que ambas partes obtengan lo que buscan en el tiempo y calidad deseados. Si no ocurre así, es que no se supo elaborar el contrato o se estableció con quien no se debía.
Aunque parezca insólito, Costa Rica se ha permitido ser extraordinariamente desacertado, en materia de contratación por concesión de obra pública, a pesar del rezago que se lleva en ese rubro y lo que esto afecta el desarrollo y la competitividad.
Si el problema en alguna medida radica en la falta de pericia y conocimiento de algunos de los funcionarios del Ministerio en cuestión ¿por qué no subsanar el error de haber descuidado durante tanto tiempo su actualización e incluso adecuar su remuneración?
Hoy volvemos a enfrentarnos a la situación. LA REPUBLICA del viernes anterior informa que la vía a San Ramón, la más importante en razón del tránsito de turistas y mercancías, está enfrentada al mismo problema que caracteriza ya a las concesiones en este país: paralizada su ampliación por problemas de financiamiento del concesionario.
En este caso se aduce que la demora en el arranque de obras alteró la oferta de financiamiento, y a eso podemos agregar que hubo inclusión de obras adicionales posteriormente a la firma del contrato. No obstante, lo primero se sabía que podía ocurrir desde el inicio de la presente crisis económica.
Si se advierte que no se podrá cumplir con un contrato se rescinde a tiempo, se enfrentan las responsabilidades y, sobre todo, se busca de inmediato otro camino para que la paralización no sea la consecuencia.
¿Por qué razón en Costa Rica esos procedimientos se alargan de modo que los daños para el país se multiplican por el tiempo transcurrido, el aumento en costos y todo tipo de problemas para el sector productivo?
En este momento, según informa la nota de este medio, hay otra empresa constructora que asegura poder hacer la ampliación de la vía a San Ramón sin problemas. ¿Cuánto se tardará en tomar decisiones y cuánto podría tardar el proceso de efectuar un cambio, en caso de que haya que hacerlo, para que una obra tan necesaria no entre —una vez más— en el consabido vía crucis de las concesiones que todo lo paralizan en Costa Rica?
Quienes trabajan duro cada día para intentar empujar hacia delante este país esperan una solución inmediata y acertada. No una larga cadena de excusas.
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