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Factor humano

German Retana
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¡Haz tu jardín!
Lima. La avenida Javier Prado, como muchas en el mundo, es transitada por miles de vehículos cada día. Aunque en la ciudad hay numerosas vías, esta sobresale por su belleza escénica y por un detalle que hace muy agradable recorrerla: varias empresas han “adoptado” pequeñas áreas de terreno a los lados de esta y las han convertido en jardines que, al combinarse, conforman una armonía multicolor. ¿No es así como debería funcionar un equipo?
El trabajo en equipo se inicia con la responsabilidad individual. Cuando cada jugador hace bien su parte, como si cuidara un jardín que debe estar en sintonía con los demás, entonces el desempeño colectivo encuentra buen eco en sus clientes externos. Si todos hacen el mejor esfuerzo, ninguno querrá quedarse atrás. En esta vía limeña, las empresas patrocinan esas parcelas con sus logos publicitarios artísticamente formados con plantas propias de la estación climática del momento. Bajo la tutela de la municipalidad, ellas aportan recursos y creatividad a partir de algunas reglas básicas, como ocurre en los equipos de alto desempeño. Al final, todos ganan con el esfuerzo colegiado.
Un director deportivo o un gerente en una organización, es como un jardinero. El sabe que no puede hacer crecer la planta a la fuerza, ni siquiera haría sentido tratar de estirarle el tallo con sus manos. En su lugar, prepara bien el terreno, lo abona, coloca las semillas en el lugar y forma correcta, irriga el jardín con moderación, y conoce en detalle las diferencias entre las plantas en cuanto a sus necesidades de desarrollo y estacionalidad de su florecimiento.
Si el jugador también se imagina a sí mismo como un jardín, y se cuida con tanto esmero como lo hace el jardinero, se sentirá muy orgulloso de colocar su nombre en la vía que el equipo debe recorrer hacia el éxito. Todo lo que tiene que hacer, es adoptar la parte del equipo que le corresponde y ser minucioso, disciplinado, paciente y perseverante, como actúa el hombre de campo que conoce las leyes de la naturaleza.
Imaginemos a Nelson Mandela mirando desde la ventana de su celda el jardín que cultivó durante muchos años con sabia persistencia. Ahora leamos, como líderes o jugadores de equipo, la lección que él mismo resume así: “Plantar una semilla, verla crecer, cuidarla y luego cosecharla, ofrece una satisfacción simple, pero duradera. La sensación de ser el cuidador de esta pequeña parte de la tierra, ofrece un pequeño sabor de libertad en muchas formas, yo vi el jardín como una metáfora para ciertos aspectos de mi vida. Un líder también debe cuidar su jardín, él también planta semillas y luego observa, cultiva y cosecha el resultado”. ”. ¡Adopta tu jardín en el equipo y haz tu parte!
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