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Exxon Mobil acusa a PDVSA de “mala fe”

Londres
EFE

Los representantes legales de la petrolera estadounidense Exxon Mobil acusaron ayer a la compañía estatal venezolana PDVSDA de actuar de “mala fe”, en el litigio que mantienen ambas empresas en el Reino Unido.
La abogada Catharine Otton-Goulder atribuyó a Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA) una “falta de buena fe”, en la cuarta vista del pleito que enfrenta a las dos compañías en la Sala 21 del Tribunal Superior de Inglaterra y Gales, con sede en Londres.
Exxon, el mayor grupo petrolero del mundo, anunció a principios del pasado febrero que logró que el Tribunal Superior había dictado una orden internacional de congelación de activos de PDVSA por valor de $12 mil millones.
Con esa medida, el gigante norteamericano busca asegurarse el pago de una eventual indemnización por la nacionalización de un proyecto suyo en Venezuela.
La congelación, que incluye los activos en refinerías en Dundee (Escocia) y Ellesmere Port (Inglaterra), así como cuentas bancarias relacionadas con ambas operaciones, se produjo mientras está pendiente un proceso de arbitraje para la resolución del conflicto.
Exxon también logró órdenes judiciales, aunque de ámbito sólo nacional, para congelar activos de PDVSA en Nueva York, Holanda y las Antillas Holandesas.
La disputa tiene su origen en 1997, cuando Mobil (adquirida después por Exxon) y PDVSA acordaron una asociación estratégi
ca para operar en Cerro Negro, zona situada en la Faja del Orinoco en Venezuela, uno de los yacimientos petrolíferos más ricos del mundo.
Sin embargo, el presidente venezolano, Hugo Chávez, emitió el pasado año un decreto que otorgaba a PDVSA y sus filiales una participación del 60%, como mínimo, en las nuevas empresas mixtas dedicadas a explotar el Orinoco.
Aunque algunas compañías foráneas aceptaron las condiciones de esa nacionalización, Exxon se negó y ahora pretende conseguir una indemnización por la supuesta ruptura de las obligaciones contractuales por parte de PDVSA.
Otton-Gaulder afirmó que la compañía estatal “está obligada a indemnizar” a Exxon como responsable de la expropiación, que calificó de “acción discriminatoria”.
La decisión de Chávez tuvo un “impacto material” en el grupo estadounidense, que “perdió interés en el proyecto” y obtuvo “ingresos nulos” tras la medida del Gobierno venezolano, según la abogada.
Por eso, subrayó la letrada, PDVSA “no actuó de buena fe” al expropiar los “intereses” de su cliente.
En ese sentido, el juez encargado del caso, Paul Walker, admitió tener “dificultades” para entender el razonamiento de la abogada al señalar que también pueden producirse desacuerdos de buena fe.
La empresa estatal se
ha ofrecido a pagar a Exxon el valor contable de su participación en el proyecto del Orinoco, que asciende a unos $750 millones, si bien la compañía norteamericana cree que ese montante no refleja su valor de mercado.
En opinión del embajador venezolano ante el Reino Unido, Samuel Moncada, “Exxon falla al intentar probar que hubo mala fe por parte de PDVSA”, pues “la única manera de probar la mala fe de PDVSA es que no le pagan lo que ellos exactamente están pidiendo”. “No aceptan que puede haber desacuerdos de buena fe entre dos partes. Y para eso es el arbitraje, precisamente”, comentó a Efe Moncada, quien asistió hoy a la vista judicial.
La abogada del gigante petrolero proseguirá este miércoles con sus alegatos, toda vez que el representante legal de PDVSA, Gordon Pollock, tendrá ocasión para la contrarréplica cuando acabe su colega.
Pollock ya ha argumentando en audiencias previas que el Tribunal Superior no tiene jurisdicción para ordenar la congelación de activos mundiales de la compañía venezolana, dada su insuficiente presencia -y la de Exxon- en el Reino Unido.
Las partes esperan que el juez pueda fallar sobre el caso este jueves, aunque no se descarta una demora de esa decisión dada la enorme complejidad legal de la disputa.
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