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Sábado 26 Abril, 2008


Experiencia con pymes en Israel

Este es el modelo de atención denominado low tech implementado a finales de los 90, con el regreso de gran cantidad de israelíes a su país, luego de la desintegración de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas.
Son organizaciones privadas cuyo personal variaba (en mayo 2007) entre tres y 14 funcionarios. Aunque en parte administran fondos públicos, también deben darse a la tarea de conseguir otros recursos que aseguren su sostenibilidad.
Como servicios de apoyo brindan información, asistencia técnica, capacitación y asesoramiento en trámites incluyendo la consecución de créditos en el sistema financiero. El perfil de su personal se basa en la facilidad de comunicación verbal y escrita en un lenguaje fácilmente entendible para que toda persona comprenda en palabras sencillas términos técnicos.
La población meta para atender son todas aquellas mipymes de carácter convencional, con pocos empleados y muy leve posibilidad de convertirse en grandes empresas, pero que vale la pena apoyar porque generan ingresos, pagan impuestos y son una contención para el desempleo.
El modelo está hecho para estar cerca de la puerta del microempresario, Israel tiene unos 20.700 kilómetros cuadrados, la mitad es desierto y en la otra mitad existen 24 de estos centros de apoyo.
Como indicadores de éxito de estos centros de apoyo empresarial, ellos dicen “hazlo fácil” y que sean “pocos vitales”, entonces se miden solo tres variables:
• número de empleos retenidos (aquellos que se conservan gracias a que una mipyme “sobrevivió”), empleos nuevos generados en mipymes en marcha y empleos generados mediante nuevos emprendimientos.
• Cantidad de créditos que los bancos otorgan a las mipymes atendidas en el centro.
• Número de empresas retenidas y número de empresas nuevas apoyadas.
Vale aclarar que para sumar a las estadísticas de empresas nuevas se cuentan solo aquellas que abren sus puertas después de pasar por todo un proceso de atención y motivación.
Se dice en su cultura, que “uno puede perder parte de lo sembrado, pero al mercado llega solo la cosecha”. También podemos aprender de ellos que los indicadores se miden en positivo, las metas de los centros se miden por nuevos emprendimientos exitosos, del nivel de mortalidad casi ni se habla, porque “no se llora sobre la leche derramada”.
En Costa Rica visualizamos algo parecido con las Creapyme, oficinas con funcionarios del Ministerio de Economía y de Procomer ubicadas en cinco regiones del país. Después de un tiempo de operación, y como todo es sujeto de valoración y mejora, ya estamos hablando de redefinir su rol. Tal vez la experiencia de Israel nos aporte insumos y de pronto podemos adoptar y adaptar este modelo a nuestra propia realidad.

Lucy Conejo Vargas
Master en administración de empresas