Emilio Bruce

Emilio Bruce

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Lunes 1 Septiembre, 2014

Todo lo dicho fue en generalidades y distó mucho de ser exhaustivo. Ahora requerirá el país del arsenal de medidas concretas y de proyectos consensuados que permitan las correcciones


Sinceramente

¡Exigencia de cuentas!

Don Luis Guillermo Solís Rivera, Presidente de la República, nos ofreció su mensaje de los 100 días con solemnidad y efectismo. En él nos confrontó de manera descarnada con la realidad dura de un sector gubernamental mal administrado. Catorce grandes denuncias fueron expuestas, algunas podrían ser delitos incurridos por los administradores. La corrupción se combate.
Me ha impresionado y satisfecho la denuncia que nos obliga a todos a confrontar la realidad de un Estado inmanejable con muchas facetas de desastre administrativo. Esto no deja lugar a dudas de la necesidad de una reforma estructural del Estado y de tener los mejores funcionarios en la Administración Pública. Sentó además un inventario de problemas contra el que su gestión será medida. Este mensaje me agradó.


Don Luis Guillermo Solís ha anunciado que el Estado retorna al cumplimiento de las leyes y a desarrollar sus gestiones dentro del marco de la legalidad existente. Citó muchos casos en los que los Tribunales de Justicia han condenado a la administración pública. Denunció la falta de apego a la ley y señaló su interés de regresar a la ortodoxia legal. Fue claro, positivo, contundente, enérgico.
Nada mejor me ha parecido que este llamado a la legalidad y la ortodoxia. Así debe de ser sin falta. Para quienes queremos vivir dentro de las leyes es una grata noticia de escuchar. Va a apretar al Poder Judicial.
Pobreza y regreso a una política agresiva de solidaridad resulta también muy grata para quienes deseamos el combate de la pobreza, el cierre o acortamiento de las brechas sociales. Pobreza y empleo fueron tratadas como hermanas gemelas. Muy positivo.
Un llamado a los Jefes de Fracción y a los Comités Políticos de los partidos para sumarlos y matricularlos en el combate de las falencias del Estado y la lucha por empleo, disminución de la pobreza, generación de puestos, reducción del déficit, combate de la ineficiencia y de la corrupción en el Estado me pareció interesante, aunque creo que las denuncias y la atribución de responsabilidades a los partidos que han gobernado las últimas cuatro administraciones resultará en dificultades políticas para lograrlo. Pedir favores garrote en mano no es efectivo.
No abordó los temas centrales de la economía, del costo de la energía eléctrica ni de los hidrocarburos. No presentó proyectos de ley ni iniciativas concretas. Los principios fueron de agrado general y de común aceptación. Las medidas concretas a todos nos hicieron falta.
Todo lo dicho fue en generalidades y distó mucho de ser exhaustivo. Ahora requerirá el país del arsenal de medidas concretas y de proyectos consensuados que permitan las correcciones. Nunca dio solución ni recomendación alguna. Habrá que seguir esperando. Hacia dónde vamos, aún no lo sabemos claramente.
Esperamos que un consenso se termine de construir para apuntalar la institucionalidad y la legitimidad del liderazgo nacional. Si los partidos democráticos de oposición se ensañan en destruir al gobierno podrían destruir al sistema. Es el momento de trabajar juntos. Los problemas han sido expuestos. Las soluciones no las conocemos. Hay que trabajar en ellas.

Emilio Bruce
Profesor
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