David Gutierrez

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Martes 1 Noviembre, 2011


¿Exámenes de incorporación?


Actualmente se discute en la Asamblea Legislativa un proyecto de ley para establecer exámenes o pruebas de idoneidad profesional como requisitos obligatorios para poder incorporarse a un colegio profesional. La iniciativa busca reactivar una similar de 2001 y tiene como finalidad determinar en forma objetiva la idoneidad profesional de aquellos que buscan incorporarse a un determinado gremio profesional y, consecuentemente, respaldar un adecuado ejercicio de la profesión.
Si bien los exámenes no necesariamente garantizarán la calidad del profesional que sea admitido en estos gremios, sí permitirán estándares homogéneos para la incorporación de nuevos miembros. Además, aunque estas pruebas tampoco son un aval acerca de la excelencia o no de la educación superior, sí permitirán evaluar la calidad de las universidades públicas y privadas, ya que podremos conocer la estadística de aprobación de los exámenes de incorporación de sus graduandos.

A la fecha existen más de 50 universidades en el país y no hay uniformidad acerca de su calidad académica. Algunas son muy buenas, otras muy malas. Lamentablemente, también hay estudiantes cuya meta es graduarse de la forma más sencilla y rápida posible. ¿Quién les impedirá ejercer su profesión una vez logrado ese objetivo?
En la mayoría de colegios profesionales basta con cumplir con una serie de requisitos sencillos para poder incorporarse. No hay una forma efectiva de evitar que aquellos con deficiencias académicas se conviertan en profesionales.
Si bien una reacción inicial podría ser pretender que sea el mercado el que escoja los buenos por encima de los malos, el riesgo de esto es que algunos de los malos profesionales terminan por ocupar posiciones en las que pueden afectar desde la competitividad e institucionalidad del país, hasta la salud de quienes llegan a una sala de emergencias de un hospital, pasando por diseño de carreteras o puentes.
Por lo tanto, no es un tema que podemos dejar en manos del mercado, ya que no siempre se puede escoger a los mejores por encima de los peores. Para muchas instituciones del Estado u otras sin fines de lucro, un título de abogado, médico, contador o economista, vale por sí mismo sin importar la universidad en la que se graduaron, sus calificaciones académicas o su calidad profesional.
En los últimos años se ha hecho un esfuerzo importante por mejorar la calidad académica mediante la acreditación de carreras. Pero este procedimiento solo permite medir la calidad de los procesos de una carrera en progreso, no los resultados. Además, la gran mayoría de carreras aún no están acreditadas.
Es lamentable que una serie de instituciones se opongan al establecimiento de los exámenes de incorporación. Sorprende ver en esa lista a universidades estatales que tradicionalmente se han jactado de su calidad académica ya que, más bien, deberían estar ansiosas por poder probar, pública y objetivamente, que sus graduandos son los mejores.
Es evidente que los exámenes de incorporación son una herramienta valiosa para incentivar la calidad profesional del país. Con la aprobación de esta ley también se mejorará el clima de negocios e inversión en Costa Rica.

David Gutiérrez
[email protected]gutierrezcr.com