Vilma Ibarra

Vilma Ibarra

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Miércoles 18 Enero, 2012


Hablando Claro
¿Examen o quiz?

De chiquillos, jóvenes y grandes vivimos siempre sometidos a la evaluación de nuestro desempeño. La vida (aunque suene harto trillado decirlo) es un examen permanente. Aprobamos o no en la academia, en las relaciones familiares y en los entornos laborales y comunitarios; en fin, en la consecución de los objetivos de realización y plenitud que nos son consustanciales en lo personal y lo social hasta el fin de nuestra existencia.
Visto así y entendida según su definición misma como el ancestral arte de gobernar los estados, la política y su correspondiente evaluación no dista para nada de la vida misma.
La política y sus ejecutores los políticos deben ser evaluados por sus superiores permanentemente tanto como deben autoanalizarse para precisar con absoluta honestidad intelectual si están cumpliendo o no con las tareas encomendadas.
De modo que el que haya evaluación (insisto, permanente) de ministros no debiera ser una noticia en ninguna democracia del mundo.
¿Y por qué lo es en Costa Rica? Porque el actual gobierno anunció al mejor estilo del calendario escolar (huelga decir que este se justifica por sí mismo) con bombos y platillos una semana atrás que justo a partir de ayer martes 17 de enero se iniciaba la semana de exámenes parciales para las y los señores ministros de estado, obviamente por parte de la Presidenta de la República que ha habilitado las tardes para tal efecto. Los alumnos (porque lógicamente se trata de un examen individual) van pasando uno a uno por la prueba a razón de dos o tres diarios según la pizarra de anuncios. Fácil resulta especular que se trata de una modalidad combinada de prueba oral y escrita. Pero no sabemos aún si se nos darán los detalles de los exámenes o únicamente los resultados finales (me refiero claro está a los ciudadanos; los gobernados). Por tanto, por ahora el ciclo de exámenes conlleva mucho de dilema y quién sabe si llegaremos a saber si alguno o algunos de los alumnos dejarán preguntas en blanco o simple y llanamente irán al examen pidiéndole a la Providencia (así lo hacíamos de chiquillos y también en la U) que les pregunten solo sobre la materia que dominan o si del todo mejor se declara enfermo (de viaje también sirve) para no presentarse.
Lo que pareciera deducirse de este particular ciclo de pruebas de cuasi medio periodo es que, como me lo comentó un oyente, todo parece indicar que habrá cambio de alumnos y pupitres en pocas semanas. Para eso, según dijo el avezado ciudadano, mejor el gobierno hubiera hecho un quiz sorpresivo, de esos que lo dejaban a uno tieso del susto y procedido sin más a anunciar el resultado final de las pruebas; es decir, el ahora rumorado cambio de gabinete.
¿Será cuestión de estilo?

Vilma Ibarra