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Apoyo a la continuidad del mandatario ronda el 65% de los votos escrutados
Evo y sus rivales reforzados
Dirigentes de la oposición cosecharon un apoyo que oscila entre el 68 y el 55% en la consulta popular

La Paz
EFE

Los datos oficiales del referendo de Bolivia confirmaron ayer que tanto el presidente Evo Morales como sus principales rivales autonomistas no solo quedan ratificados en sus cargos sino que salen más fortalecidos, cuando queda por escrutar el 25% de los votos.
En el caso de Morales, el respaldo a su continuidad ronda el 65%, según la Corte Nacional Electoral (CNE) con tres cuartas partes de los votos computados, lo que supera el 53,7 que le dio la victoria en 2005 y los sondeos posteriores a la consulta del domingo.
Por regiones, el “sí” a Morales y a su vicepresidente, Álvaro García Linera, gana claramente en cinco departamentos: La Paz, Cochabamba y Pando, gobernados por opositores, y en los oficialistas de Oruro y Potosí.
En la opositora Tarija, la única región donde el escrutinio ya ha finalizado, la votación contra Morales es ligeramente superior a la favorable por una diferencia de 457 votos, lo que desmiente los sondeos que preveían una clara derrota del presidente.
El rechazo al gobernante indígena es mayoritario en Chuquisaca, Santa Cruz y Beni, también controlados por la oposición.
El avance del escrutinio oficial confirma también que cinco de los ocho prefectos (gobernadores) sometidos a consulta continuarán en sus cargos, concretamente los opositores de Santa Cruz, Beni, Pando y Tarija, y el oficialista
de Potosí.
Así, esos dirigentes de la oposición que forman el bloque llamado de la “media luna”, que han desafiado a Morales con su proceso autonomista, también salen fortalecidos del referéndum revocatorio con un apoyo que oscila entre el 68 y el 55%.
Los últimos datos oficiales confirman también que los gobernadores de La Paz y Cochabamba (opositores) y el de Oruro (oficialista) quedarían revocados.
Bolivia vive esta semana la “resaca” del referendo revocatorio con tranquilidad y esperando que acabe el cómputo de votos para ver si se concreta el llamamiento a la unidad y al diálogo que el presidente hizo el pasado domingo.
Morales ya ha anunciado que convocará al diálogo en cuanto se conozcan los resultados definitivos pero en una mesa “multisectorial” donde intentará reunir a los prefectos, incluidos los opositores, a los alcaldes, a las organizaciones cívicas y a los movimientos sociales.
Lo que el presidente no ha dejado claro es si revisará su proyecto constitucional en aras a un acuerdo con la oposición, a pesar de que el domingo dijo que la unidad del país se lograría “juntando” la nueva Carta Magna con los estatutos autonómicos aprobados en la “media luna”.
El diálogo propuesto por Morales, sin embargo, provoca desconfianza en Santa Cruz, la región más rica del país y bastión de la oposición autonomista, donde sus dirigentes continúan con una huelga de hambre contra el Gobierno que ha
n secundado otras regiones para pedir la devolución de su renta petrolera.
Los rivales regionales de Morales se reunirán mañana miércoles en el llamado Consejo Nacional Democrático (Conalde) -integrado por los prefectos y dirigentes cívicos de Santa Cruz, Beni, Pando, Tarija y Chuquisaca-, para evaluar los resultados del referendo y profundizar sus protestas para exigir la devolución de los ingresos petroleros.
Por otra parte, la prácticamente segura revocación de los gobernadores opositores de La Paz y Cochabamba ha activado ya algunas maniobras del oficialista Movimiento al Socialismo (MAS), el partido de Morales, en torno al relevo en esas prefecturas.
En La Paz han surgido “masistas” que se “auto postulan” para ser candidatos a la Prefectura, como el caso del diputad
o René Ramos, que el lunes irrumpió en la Plaza de Armas, donde están las sedes del Gobierno y del Congreso, a hombros de un reducido grupo de seguidores que le proponían como aspirante, informó la prensa local.
En Cochabamba, el opositor “revocado” Manfred Reyes Villa -el prefecto que más se resistía a someterse al referendo- se “aferra” al cargo, según el periódico La Prensa, mientras los oficialistas comienzan a movilizarse para acelerar su salida.
El tercer gobernador revocado, el oficialista Alberto Aguilar (Oruro) ha permanecido “mudo” hasta ahora sobre su situación, previsiblemente a la espera de los datos definitivos.
Mientras, las misiones de observadores llegadas a Bolivia para vigilar el referendo abandonan progresivamente el país tras presentar sus informes.
La principal de estas misiones, la de la Organización de Estados Americanos (OEA), consideró que los bolivianos ofrecieron el domingo un “ejemplo cívico” de democracia, aunque encontraron fallas en el padrón electoral y propusieron una auditoría externa del censo.
El jefe de la misión de la OEA, el guatemalteco Eduardo Stein, dijo que Morales y la oposición están obligados al diálogo después del referendo y descartó una confrontación civil porque, a su juicio, existe espacio para la concertación.
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