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“Everest allá voy”
El pasado quedó atrás, el presente toca a la puerta, el futuro está a la vista; Gineth Soto va de nuevo

La enfermedad que le impidió cumplir con el último tramo, el machismo que la hizo sentirse solitaria en la montaña más alta del mundo y la lucha por un patrocinio que le costó tres años tocando puertas que nunca se abrieron; todo eso quedó atrás porque ahora la costarricense Gineth Soto está en vía directa hacia su sueño: la conquista del monte Everest, la cima del mundo.
Ella se siente segura, no obstante, más allá de sus sueños están las realidades y los temas inevitables. ¿Qué garantiza que no se vuelva a enfermar allá arriba?
“Precauciones. Las hemos tomado. La aventura del 2008 sumó experiencia a mi vida y esta vez llevo una máscara especial que calienta el aire que uno respira y eso te protege tus pulmones”.
Gineth subirá esta vez con un grupo de 64 personas, de las cuales solo ella es mujer. La tica aún recuerda con dolor la anterior experiencia, en la que eran solo seis, ella y cinco varones que le dieron la espalda, porque seguramente temieron que una mujer pudiese más que ellos.
“Sí es cierto, pero aquello ya pasó; este grupo es más grande y se que encontraré amigos en la escalada. Además, ya pasé por eso, si no soy aceptada por el grupo soy lo suficientemente mujer para subir”, expresó Soto, quien también será la única latinoamericana en el grupo que emprenderá esta travesía el próximo 30 de marzo y que esperan alcanzar la cima de 8.848 metros de altura, a mediados de mayo.
Una pregunta más, a la que la alpinista sonríe. ¿Tienes miedo?; ¿Miedo a la montaña y miedo al fracaso?
“No”, responde firme la rubia alpinista tica, nativa de Miramar y que reside en los Estados Unidos, donde tiene una empresa de limpiar casas de habitación.
“Lo he pensado, pero a la montaña no le tuve miedo en el 2008, no veo porqué ahora. Al Everest no le temo, lo respeto. Y lo otro tampoco, porque yo no entro a nada por el lado negativo; se que lo voy a lograr”.
Soto asegura que tampoco teme a la última etapa de la travesía, la llamada zona de la muerte, donde el alpinista depende de los tanques de oxígeno, de su condición física y de su voluntad inquebrantable por lograr sus sueño…donde también el escalador se juega la vida. “Más bien estoy ansiosa de llegar ahí; imagino que será duro y bonito para quienes llevamos las alturas en la sangre”.
Gineth agradeció al BAC y Tribu DD, porque dice que se cerraron miles de puertas pero se abrió una más grande y señaló como una gran peso y honor, que la presidenta Laura Chinchilla le entregue (mañana) la bandera del país para que la lleve a la cima del mundo; “si Laura pudo yo también… gracias por ayudarme a conquistar mi sueño”, concluyó Soto.

Luis Rojas
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