Emilio Bruce

Emilio Bruce

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Viernes 3 Junio, 2016

 Sin duda, falta de comprensión del fenómeno social de dar cuenta, ha hecho que los objetivos de su gira no hayan sido difundidos lo suficiente por lo que las personas sin saber claramente a qué va o la importancia de su gestión, simplemente critican lo que cuesta y sea percibido como indeseable en una crisis fiscal que busca impuestos desesperadamente

Sinceramente

¡Europa: la visita londinense!


El señor Presidente de Costa Rica, en compañía de miembros de su familia cercana y de una comitiva oficial de diputados y de miembros del Poder Ejecutivo emprendió una gira por Europa y Estados Unidos de América. Un importante viaje para la promoción de nuestro país en los círculos empresariales británicos. Visita de cortesía al Sumo Pontífice en Roma y regreso a América visitando la ciudad de Nueva York y algunas organizaciones académicas significativas.
Los costarricenses han visto mal dicho viaje, aunque haya sido positivo y sus buenas consecuencias vayan a sentirse en el futuro. Proverbial ha sido la oposición que los costarricenses hacen a estos viajes, máxime cuando las visitas divulgadas son vistas como turísticas y no son descritas y razonadas como positivas.


Sin duda, falta de comprensión del fenómeno social de dar cuenta, ha hecho que los objetivos de su gira no hayan sido difundidos debidamente, por lo que las personas sin saber claramente a qué va o la importancia de su gestión, simplemente critican lo que cuesta y el viaje sea percibido como indeseable en una crisis fiscal que busca impuestos desesperadamente.
Con una buena comunicación en inglés el presidente Solís logró entablar diálogos con importantes empresarios e inversionistas en Londres. Esta no era una visita oficial, esta visita no era con los personeros políticos del Gobierno, Cameron o con Isabel II. Esta no era la ocasión de una visita de estado ya que Gran Bretaña está inmersa en el Brexit, referéndum para determinar la permanencia del país en la Unión Europea. Esta gira de trabajo en Londres era esencialmente con los agentes económicos del Reino Unido —100 grandes consorcios— que pueden ayudar al país en su desarrollo. Lord Ian Price ejerció el liderazgo de la parte británica. Las críticas expresadas a la forma de vestir y de actuar del señor Presidente no tienen mayor sustento. Actuó y vistió como un empresario. Solo el gusto y la personalidad de cada quien prevalece en un medio de pragmatismo empresarial. Por el contrario, me habría preocupado que se exaltara al señor Presidente por su colonia, el costo de sus ropas, la marca de zapatos y corbata, el despliegue hecho en su vestido y en su alojamiento.
Creo que es fundamental apuntar las cosas malas, las que no nos agradan, pero resulta muy perjudicial para la institucionalidad la crítica en todo. Atacando a la persona en asuntos de poca monta se debilita la posición del Presidente de la República, lo que no resulta del todo conveniente al país.
La agenda política bilateral de ambas naciones no era materia de la visita pero el empuje dado a la promoción de la inversión británica en Cosa Rica, el personal apadrinamiento de nuestras exportaciones y el contacto personal con líderes empresariales fueron aparentemente satisfactorios. La presencia presidencial en eventos de esta naturaleza levanta el nivel de los empresarios y líderes privados involucrados. Procomer, Cinde y el Ministerio de Comercio Exterior se anotaron un éxito: promover inversión y ligámenes económicos y sociales con las Islas Británicas. Gracias, señor Presidente.

Emilio R. Bruce
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