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Eurogrupo aprueba plan de ayuda a Grecia
Portugal y España habrían sido contagiados por los problemas financieros, según expertos

Los gobiernos de la zona euro han acordaron ayer la puesta en marcha inmediata de un mecanismo de estabilización financiera que haga uso de "todos los medios" a disposición de las instituciones comunitarias, según informaron fuentes diplomáticas.
Es por esto, la cumbre extraordinaria de líderes del Eurogrupo aprobó ayer formalmente el plan de ayuda financiera a Grecia, que totaliza 110 mil millones de euros en préstamos del FMI y los países de la zona del euro, en un debate protagonizado totalmente por la amplitud de la crisis de los mercados financieros.
Los líderes de los 16 países de la moneda única europea dieron su visto bueno formal al plan, cuyos detalles fueron ultimados el pasado fin de semana, indicaron fuentes diplomáticas.
Varios de los países de la zona euro (como Alemania, España, Italia o Bélgica) han aprobado ya durante esta semana los préstamos bilaterales que forman parte de su aportación al plan.
Mientras tanto, los líderes del Eurogrupo han prolongado más allá de lo previsto sus discusiones sobre cómo devolver la calma a los mercados financieros tras las tormentas que la crisis de la deuda griega ha generado en las últimas semanas y que se han intensificado en las últimas jornadas bursátiles.
En concreto, se están analizando las opciones de una intervención coordinada que aborte los ataques especulativos que han forzado ya el rescate de Grecia, amenazan la deuda soberana de otros miembros y están poniendo en jaque a la moneda europea.
"Ya está claro que no estamos ante un ataque contra un país u otro; es un ataque contra la unión monetaria europea", dijo un alto funcionario resumiendo el temor reinante en Bruselas.
Sobre las características de la intervención nada se ha filtrado, pero ha sido objeto de discusión en las entrevistas bilaterales que mantuvieron ayer los mandatarios europeos antes de encerrarse para la cena.
Se trataría de una operación "multilateral", en la que el Banco Central Europeo desempeñaría un papel clave como ya están haciendo, para tranquilizar a los mercados, otros bancos centrales de algunas potencias del Grupo de los Siete, singularmente Japón y Estados Unidos.
El contagio de la crisis griega hacia el oeste, el principal temor de Europa, es ya una realidad reflejada en el alza de las primas de riesgo de Portugal y España, que encarece sus deudas y agrava la situación de sus cuentas públicas, según opinan los expertos.
La rentabilidad de los bonos portugueses a 10 años se situó ayer en el 6,5% y los españoles en el 4,4%, el nivel más alto desde la introducción del euro.
Para Portugal eso significa que perderá dinero con su aportación al programa de ayuda a Grecia, pues le prestará 2.064 millones de euros al 5%, un dinero tendrá que pedir prestado a un interés mayor.
Aunque los mercados no han perdido de vista a Grecia, las grandes caídas de esta semana en las bolsas son consecuencia de las dudas de los inversores sobre la capacidad de otros países europeos de pagar su deuda y el peligro de una crisis bancaria en el viejo continente, según los expertos.
Parte de la culpa, según los expertos, la tienen los propios líderes europeos, que han tardado meses en concretar el programa de ayuda a Atenas, en parte por la ausencia de un mecanismo establecido en la Unión para lidiar con esta situación extrema.
"Los mercados ven la gran renuencia de los contribuyentes alemanes a rescatar a Grecia. Si España y Portugal piden dinero, no lo habrá", opinó Desmond Lachman, ex subdirector del departamento de Política y Revisión del Fondo Monetario Internacional (FMI).
Las cuentas públicas de ambos países están mejor que las griegas, como ha destacado el FMI, pero sus perspectivas de crecimiento -y por ende de recaudación de impuestos- son oscuras.
"Sus gobiernos no quieren ver lo que pasa. No están tomando medidas enérgicas", comentó Lachman.
El Ejecutivo español, por su parte, argumenta que un ajuste fiscal más drástico ahogaría la incipiente recuperación económica.
El FMI pidió el jueves a España que aplique su programa de ahorro público "con rapidez", pero no le instó abiertamente a tomar medidas adicionales.

Bruselas / EFE
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