Carlos Denton

Carlos Denton

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Miércoles 8 Mayo, 2013

La pregunta es si las universidades que reciben a tantos de la Generación “Y” para estudiar psicología, no deberían asesorarlos sobre las condiciones del mercado


¿Estudiar psicología?


En las universidades, públicas y privadas, las solicitudes de admisión presentadas por jóvenes que quieren estudiar psicología están en aumento. Los que forman parte de la generación “Y”, nacidos entre 1990 y 2002, están fascinados con esta disciplina académica; primero creen que están aprendiendo a fondo razones de su propio comportamiento y esta generación de costarricenses es especialmente auto-centrado.
También creen que pudieran ayudar a otros que están afligidos, y que necesitan de percepciones neo-freudianas.
Y allí está el meollo del problema; no obstante el hecho de que hay más de 30 subdisciplinas incluyendo psicología del deporte, del crimen, del diseño y de la rehabilitación, la gran mayoría de esta generación de jóvenes quiere dedicarse a la psicología clínica.
No hay empleos para todos estos bachilleres y licenciados en lo que es la práctica clínica, aunque los ticos siguieran el ejemplo de los argentinos. Uno de cada tres de estos sudamericanos ha recibido psicoterapia o estará en las manos de un terapista en algún momento de su vida.
Con excepción de los jóvenes que se especializaron en la psicología industrial, por los cuales sí hay demanda entre los patronos, muchos de los demás terminan consiguiendo empleo como oficinistas, cajeros, vendedores, porteadores, o guías turísticos.
Los psicólogos industriales se necesitan para los departamentos de recursos humanos. También se requieren en lo que es la investigación para llevar a cabo “sesiones de grupo”. En estas se miden las opiniones de todo desde productos para el hogar, hasta servicios bancarios y en especial para medir el impacto de la publicidad producida por las empresas especializadas en ese campo.
Lo más novedoso que ahora se ofrece en Costa Rica es la investigación “neurológica”, que requiere equipos especiales para medir la reacción a ciertos tipos de estímulos.
Hay todo un campo que se llama el “neuro marketing” y los hallazgos que ahora producen los profesionales en este campo son impresionantes. Es probable que pocas de las escuelas dentro de las universidades nacionales ofrezcan entrenamiento en esta área.
Una de las características de muchos de la Generación “Y” es que expresan, cuando adolescentes, poco interés en el dinero. Los que vienen de familias con recursos creen que conseguir “plata” es algo fácil; por si, para muchos han logrado conseguir lo que necesitan “pidiendo a papi”. La idea de que en algún momento tendrán que esforzarse y vender servicios en el mercado, cumpliendo con una jornada laboral, es algo tan lejano de sus prioridades que tienen muchos problemas en adaptarse después a una vida independiente.
En parte, si no vienen de familias acaudaladas, terminan finalmente en lo que se llama en el país los “ninis”. Ni trabajan, ni estudian y pasan sus días pegados a la computadora o a cosas peores.
Se tiene que preguntar si las universidades que están recibiendo a tantos de la Generación “Y” para estudiar psicología no deberían asesorar a estos jóvenes sobre las condiciones del mercado, y tratar de convencerlos a estudiar alguna disciplina con más “salida” al mercado.

Carlos Denton


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