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Lunes, 12 de noviembre de 2018



COLUMNISTAS


Estrategias energéticas regionales

| Viernes 25 julio, 2008


Estrategias energéticas regionales


Uno de los ámbitos en los que la globalización ha obligado a pensar a escala regional y a redimensionar y reorientar estrategias es el de la energía, ese bien tan vinculado al desenvolvimiento económico mundial, abundante en el planeta gracias al Sol pero a la vez —y paradójicamente— escaso y difícil debido a múltiples problemas políticos, tecnológicos y ambientales.
Dos atributos son asociados de modo invariable a la energía: su disponibilidad y su utilizabilidad. El primero tiene que ver con el abastecimiento y la seguridad, mientras que el segundo es de un orden más próximo a la calidad y el ambiente.
Costa Rica se encuentra en una región sembrada de países pequeños de economía vulnerable, obligados a reinventar su viabilidad y su prosperidad a cada sacudida política, “plutónica” o climatológica. La principal carencia asociada a la pequeñez es la de robustez, es decir, la capacidad de mantener el tipo ante vaivenes e imprevistos, y de ahí el que estos países busquen lazos, redes y colaboraciones que permitan amortiguar golpes y superar dificultades.
La iniciativa del SIEPAC desde hace unos años y ahora la de PETROCARIBE manifiestan ese modo estratégico de abordar el tema energético en nuestra región.
El sistema eléctrico centroamericano interconectado ofrecerá buenas oportunidades para el crecimiento del istmo que demanda disponibilidad de electricidad asegurada, con mejor calidad y un buen precio.
La iniciativa de PETROCARIBE parece que facilitará a los países de la región el afrontar el riesgo de las alzas desmedidas y no controladas en los precios de los derivados del petróleo mediante condiciones comerciales y financieras más ventajosas. Dada la magnitud de nuestra factura petrolera, sin duda ello va a repercutir favorablemente en nuestro desempeño económico, pero también aportará robustez al abastecimiento del país y confianza a los actores económicos.
Otros componentes de intercambio en PETROCARIBE parece que incluirían inversión, tecnología e imaginativas y ventajosas modalidades de pago, por lo que todo apunta hacia lo que puede ser un buen negocio para nuestro país, manteniéndolo ahí, en el plano de los negocios, el plano en el que todos deberían resultar objetivamente ganadores.
Los intereses comerciales deberían prevalecer en los acuerdos comerciales. El interés de un oferente —en este caso, Venezuela— debería ser manifiesto en términos comerciales, incluido el de la cooperación que representa una tasa de interés blanda o unas condiciones especialmente favorables al comprador.
Existe un interés neto y legítimo de nuestro país y de las autoridades costarricenses de buscar mejores condiciones de abastecimiento, mejores productos (de mayor calidad y más amigables con el ambiente), lo que por proximidad geográfica, disponibilidad, tratarse de un proveedor conocido, gama de productos y sobre todo por buenas condiciones de pago y suministro pareciera que PETROCARIBE aportaría. No queda sino confiar en la capacidad y buen tino de los responsables para obtener las mejores condiciones y saberlas aprovechar.

Juan María González Vázquez
Vicepresidente de la Cámara de Industrias de Costa Rica