Enviar

Estoy en la “Luna”

201406012324430.col1.jpg
En mi columna pasada hice el probablemente impopular comentario, de que en mi opinión existe mayor evasión fiscal a nivel de pymes que entre grandes contribuyentes, y que Tributación invariablemente se obsesionaba en fiscalizar estos últimos, desatendiendo esa tarea en las pymes, entre otras cosas, por comodidad y que eso enviaba una señal de relativa impunidad a este sector, teniendo como consecuencia que esas prácticas se perpetuaran.
También pretendí (al parecer sin mucha fortuna) dar a entender que en este país se ha tendido a satanizar a las grandes empresas, calificándolas ahora de grandes “evasoras”, cuando precisamente son (obviamente con excepciones) las grandes empleadoras, las grandes exportadoras, las grandes aportadoras de la seguridad social y… las grandes contribuyentes.
En Costa Rica, las 500 empresas consideradas grandes contribuyentes aportan aproximadamente el 80% del impuesto sobre la renta total recaudado. El señor Jorge Castro Guardia, en este mismo medio, deduce que estoy en la “Luna” al opinar semejante cosa y de paso, que tengo el problema de “no entender los problemas que sufren las pequeñas y medianas empresas”.
A pesar de que en ningún momento negó la idea principal de mi artículo, ofrece una larga retahíla de las grandes dificultades que atraviesan las pymes. Ignoro si con ello quería insinuar que entonces no hay razón para que se mejore el nivel de verificación sobre el correcto cumplimiento de sus obligaciones tributarias, lo cual es muy diferente a “fiscalizar pulperías y gente que busca materializar sueños”.
Por otro lado, muchos de los problemas a que hace referencia son igualmente aplicables a las grandes empresas, tales como el alza en los combustibles, la electricidad o el contrabando.
De hecho en el caso del contrabando las que más sufren son precisamente las grandes empresas, porque son sus productos los que se contrabandean y de paso, quienes los contrabandean son las pymes, formales o informales, que por supuesto no pagan los impuestos correspondientes. ¿Será que son las grandes empresas las que venden sin factura?
En todo caso hablemos de datos. Según el MEIC, para 2012 las pymes (menos de 100 empleados) representan el 95% de las empresas registradas. A pesar de ser necesario hacer una serie de precisiones que por motivos de espacio me es imposible, me parece evidente que algo raro hay en que el 95% de las empresas aporten apenas el restante 20% de la recaudación de renta total.
Pensemos que todas las empresas fueran como una grasosa pizza y la corto en 20 pedacitos. Luego cojo uno, lo exprimo y llena un vasito. Pero si después cojo los otros 19 pedazos y los exprimo con la misma fuerza, solo caen unas gotitas. ¿Será por los efectos de la gravedad de la Luna?

Rafael Luna
Abogado tributarista
[email protected]

Ver comentarios