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Sábado 7 Junio, 2008

Estimados amigos de la Tierra


Me duele pensar que dejamos detrás de nosotros un paraíso que nunca volveremos a encontrar, tal como lo descubrimos y como la tierra nos lo dejó amar. Este paraíso se llama Playa Minas o Zapotillal. Esta joya la descubrimos hace diez años. Ahí pudimos vivir momentos tan emocionantes… como por ejemplo la visita sorpresa de una tortuga verde que quiso poner sus huevos en medio de nuestro campamento, la salvación de pequeñas tortugas que se quemaban al salir al mediodía, la visita diaria de la familia mono congo, el vuelo de especies de aves que nunca habíamos visto antes, la riqueza de fondos submarinos, etc.
Fue en este lugar de paz que unos guardas privados y armados nos prohibieron la entrada, cuando quisimos llegar a principios de Semana Santa de 2007… ¿Acaso las playas de Costa Rica se volvieron privadas de repente?
Tuvimos que pelear y al final entramos. Fueron a buscar a la policía de Matapalo (que nunca vino), nos amenazaron, tomaron los números de placas y nombres… Vimos también que destruyeron la cabaña de Don Juan, el pescador que siempre estaba allí.
¿Y esto? Para hacer una cancha de golf (¿en Guanacaste?), y unos condominios, hoteles… ¿Pero qué hace el Ministerio del Ambiente y Energía? ¿Las tortugas verdes no están en peligro de extinción? ¿No se puede proteger el ecosistema que sobrevive ahí?
Estamos aterrados por la noticia, ¡no puede ser! Ya es suficiente; no queremos ver a la Costa Rica que amamos seguir así, en su autodestrucción.
Decidimos dejar Costa Rica, cuando sea posible… Será ahora en julio 2008. Pero no pudimos resistirnos a la idea de ir por última vez a Zapotillal. Fue peor aún. Vi un desastre ecológico en vivo; el bosque tropical seco está por desaparecer por las cortas de los jóvenes árboles que se hicieron (así se muere el bosque y se obtendrá permiso para construir), hay calles por todos lados, se escucha el ruido de las sierras por la tarde, la familia de monos se queda en el mismo lugar todo el día por no tener otro lugar donde ir; cuando se termine la comida, ¿adónde van a ir?
El colmo de mi enojo y tristeza fue cuando vi que los guardas disfrutaban lanzándoles cosas encima, diciéndome que era porque el mono lo “agredió”.
¡Oigan, despiértense! ¡Costa Rica está perdiendo sus tierras, sus animales, sus bosques, sus amigos, su tierra!

Françoise Auriol Delayer
cédula NI801798