Federico Malavassi

Federico Malavassi

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Jueves 5 Mayo, 2016

 El oficialismo ha quedado relegado y el Partido Unidad logra que su mensaje trascienda

Este primero de mayo

No salieron tan mal las cosas en la Asamblea Legislativa. Aunque fue menester realizar múltiples elecciones para superar los pasos reglamentarios, una vez más la oposición se hizo con los puestos del Directorio legislativo y hubo algunos mensajes que fueron bien transmitidos.
Ya empieza el conteo negativo de esta Administración y el oficialismo va de capa caída. Poco a poco se va poniendo en evidencia quién usa viajes y demás influencias para hacerse de un nido en la economía gubernamental y quiénes se aprovechan de ello. Es el poder subterráneo de muchas vías e intenciones. La agenda pública de la Administración se va entrabando, pero algunas agendas particulares sí se van moviendo, aunque ha habido pública y oportuna reacción que va impidiendo algunas jugadas.
Liberación Nacional acoge la crítica y objeción pública de su candidato a la Presidencia de la Asamblea y pasan cosas muy interesantes. Se cambia al candidato, sin querer se interrumpe una serie de relaciones que el público no ve y surge una candidatura que termina haciéndose con la Presidencia.
Ello es muy especial, pues una figura que ya había ejercido la Presidencia del Congreso (estimo que de muy buena manera, pues incluso tuvo un gran sentido de oportunidad y claridad en sus declaraciones) pero que había salido y vuelto a entrar a Liberación, emerge ahora como la mejor credencial para hacerse con este importante cargo político. De hecho, será el liberacionista declarado con el cargo más importante durante este periodo. Después de una muy dura crítica múltiple, originada en muchos sectores, Antonio Álvarez se hace con la Presidencia del primer poder de la República y nadie puede dudar de que está nuevamente en plena vigencia.
Por otro lado, el Partido Unidad hace una jugada precisa y arriesgada. Se separa de algunas posiciones, facilita la elección sin asignar directamente los votos (explica públicamente por qué lo hace y qué significa su actitud), promueve una agenda para el Poder Legislativo y logra que su mensaje sea entendido por mucha gente. Estimo que en el estudio de la imagen objetivo, ha logrado lo que quería y ha salido muy bien parado de esta jornada.
A fin de cuentas, reitero, las cosas salieron de modo aceptable. Un candidato descartado por objeciones (funcionó la prensa) y una candidatura emergente de un político con experiencia. El oficialismo ha quedado relegado y el Partido Unidad logra que su mensaje trascienda.
Quizás para muchos fue un tanto aburrido, pero la verdad es que algunas agrupaciones políticas se han pellizcado y están atentas al oficio y la coyuntura.
Por lo pronto, además, celebro que no hay prioridad para impuestos. La verdad es que el oficialismo tiene una gran deuda con el pueblo costarricense y no se ve el compromiso con la racionalización del gasto público. Es evidente que la mayoría legislativa hace bien en no prestarse para irresponsabilidades, espero que siga así.

Federico Malavassi