Tras una etapa de experimentación acelerada el año pasado, el sector entra en un punto de inflexión a nivel regional
Estas son las tendencias de la industria financiera que marcarán el rumbo en 2026
Inteligencia artificial, pagos invisibles, infraestructura, ciberseguridad y regulación, serán factores determinantes, según análisis de Fintech Americas

La industria financiera de América Latina enfrenta el 2026 dejando atrás el discurso de la “transformación” para entrar en una etapa más concreta y exigente.
Y es que ya no se trata de adoptar nuevas tecnologías solamente, sino de demostrar quién es capaz de convertirlas en ventajas competitivas reales.
“2025 fue el año en que todos jugaron con inteligencia artificial (IA) generativa. Pruebas de concepto, pilotos, comunicados de prensa que anunciaban alianzas estratégicas con proveedores de tecnología. Muy lindo. El problema es que jugar no es competir. Y 2026 será el año en que la industria descubra quién realmente sabe lo que está haciendo”, dijo Ray Ruga, CEO y cofundador de Fintech Americas.
El punto de partida es la inteligencia artificial, y el debate ya no gira en torno a si las entidades financieras la usan, sino a cómo lo hacen.
“En 2025, tener un chatbot con IA generativa era innovación; en 2026, es el mínimo indispensable”, considera el ejecutivo.
La atención se desplaza hacia los agentes de IA, sistemas capaces de tomar decisiones y ejecutar procesos, lo que implica retos profundos en gobernanza, gestión del riesgo y liderazgo.
Para Ruga, el mayor desafío no será técnico, sino organizacional: definir responsabilidades y límites claros sobre lo que estas tecnologías pueden hacer.
El avance de la IA también impactará de lleno en los pagos digitales. El futuro, según el análisis, apunta a experiencias cada vez más invisibles para el usuario.
En 2026, las transacciones estarán integradas de forma natural en plataformas de comercio, redes sociales y servicios digitales, impulsadas por modelos de finanzas integradas y comercio social.
A esto se suma el surgimiento del llamado “agentic commerce”, un modelo en el que agentes de IA ejecutan pagos bajo instrucciones del usuario, redefiniendo la relación entre decisiones y dinero.
En este contexto, las “stablecoins” (activos digitales diseñados para mantener un valor estable al estar vinculados a monedas tradicionales) ganarán protagonismo, especialmente en los pagos transfronterizos.
Otro eje crítico para 2026 será la infraestructura tecnológica. La deuda técnica acumulada en muchas instituciones financieras de la región dejó de ser un problema exclusivo del área de sistemas para convertirse en una restricción estratégica, ya que, sin modernización, resulta inviable escalar soluciones de inteligencia artificial u ofrecer experiencias en tiempo real sobre arquitecturas heredadas.
“La infraestructura no se ve. Pero determina todo lo que sí se ve”, resume Ruga, al advertir que modernizar es costoso y complejo, pero ineludible para competir.
La ciberseguridad completa el cuadro de prioridades. En un entorno de APIs abiertas, ecosistemas interconectados y trabajo remoto, la superficie de ataque se ha expandido de forma exponencial.
Para 2026, un incidente grave dejará de ser un problema técnico para convertirse en una amenaza existencial.
Ruga alerta sobre el uso de deepfakes para fraude, phishing hiperpersonalizado y ataques automatizados potenciados por IA, a lo que se suma un desafío emergente: la computación cuántica y su impacto futuro en los esquemas de cifrado actuales.
En paralelo, la regulación se perfila como un factor decisivo. América Latina enfrenta la oportunidad de diseñar marcos modernos sin replicar errores de otras regiones.
“Europa sobre-reguló. Estados Unidos sub-reguló”, apunta Ruga, al destacar que la región puede encontrar un equilibrio propio.
Los avances en sandboxes regulatorios, open banking y pagos instantáneos interoperables son señales positivas, aunque el gran desafío será la armonización normativa entre países.
Para Fintech Americas, las instituciones que en 2026 logren alinear tecnología, talento y gobernanza acelerarán su crecimiento, mientras que aquellas que no lo hagan verán cómo la brecha frente a los líderes se vuelve cada vez más difícil de cerrar.
