Emilio Bruce

Emilio Bruce

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Viernes 29 Noviembre, 2013

¿Por qué las decisiones de Gobierno no se materializan? ¿Por qué si el reglamento de la Asamblea Legislativa la mantiene atada no se ha cambiado este? ¿Por qué no tenemos una ley de empleo público?


Sinceramente

¡Estancamiento, nadie manda!

¿Qué nos diferencia hoy de la Costa Rica de ayer? Hemos tenido peores crisis económicas, hemos tenido revoluciones, hemos enfrentado estados de indefinición en el pasado. ¿Qué es lo que ha generado en Costa Rica un estado de ingobernabilidad?  ¿Por qué las decisiones de Gobierno no se materializan? ¿Por qué si el reglamento de la Asamblea Legislativa la mantiene atada no se ha cambiado este? ¿Por qué no tenemos una ley de empleo público?
Una cosa es cierta Costa Rica no puede seguir así. Vamos al desastre si nada puede decidirse, si las decisiones tomadas no pueden implementarse y si el país está permanentemente inmerso en una eterna discusión y en intercambio de acusaciones de corrupción —sin pruebas judiciales— que mantienen todo detenido, todo empantanado. A veces creo que hay personas interesadas en destruir todo lo hecho, en acabar con el país si fuera del caso para prevalecer políticamente.
Grandes vicios tenemos en el país. Hemos judicializado la política. Lo que la Asamblea Legislativa no se atreve a hacer, se lo pasa para que lo haga la Sala IV hoy casi un Senado: el tema de la reelección presidencial por ejemplo. Tenemos que volver a deslindar campos políticos y judiciales.
Las instituciones nacionales no están atendiendo de manera pronta y eficiente a los ciudadanos conforme a sus expectativas. Esto ha generado una tremenda erosión en la imagen del gobierno y de las mismas instituciones. Para ejemplo las colas interminables de la CCSS, la platina, los puentes provisionales para toda la vida…
Los partidos políticos no llegan a acuerdos y alguna prensa sataniza los mismos. El PAC llegó a uno para la reforma tributaria con el PLN y fue despedazado en su decisión legítima. ¿Un par de medios de prensa y los partidos han destruido la legitimidad de los actores políticos y quiénes, si no ellos, son los llamados a negociar y resolver? ¿Cuáles son las prioridades del país? ¿Cuáles son las del gobierno?
El poder no puede ser a medias porque no es poder y nos encargamos los costarricenses de poner tantas trabas y en limitar tanto al Gobierno que en el país nadie manda y las autoridades no tienen autoridad. Nos encargamos de poner a la Contraloría a controlar los proyectos antes de realizarlos. Tenemos una Procuraduría vinculante en sus decisiones… o sea que decide y manda por encima del Presidente.
No en balde los costarricenses creen más ahora en un sistema autoritario.
Los mejores dejaron de participar, los mediocres han ocupado sus puestos. La deshonestidad de algunos y los escándalos mediáticos han espantado muchos valores que no van a volver. El país se está destruyendo a golpes. El clientelismo es feroz y tiene sabor de corrupción e indignidad.
La ingobernabilidad en Costa Rica obedece a leyes mal hechas, a pugnas irreconciliables de los políticos, a un diseño de la autoridad gobernante carente de ella, al destrozo de los líderes positivos, a la destrucción de la legitimidad de los líderes nacionales, a los mediocres, a la pugna entre quienes sostienen una visión marxistoide del mundo y los que creen en la libertad de hacer individualmente. Una casa dividida no prevalece. El próximo viernes seguiremos con este tema.

Emilio Bruce