Redacción La República

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Lunes 5 Abril, 2010

Estamos a tiempo

Carlos J. Mora
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Los costarricenses nos propusimos cumplir una meta en 2021, en conmemoración del bicentenario de nuestra independencia.
Ante nosotros mismos y la comunidad internacional nos comprometimos a alcanzar la neutralidad en emisiones de carbono. Sin embargo, los pasos que estamos dando y la falta de una verdadera hoja de ruta nos están desviando de esta carrera contra el tiempo.
Como país damos pasos minúsculos en el objetivo de lograr ser una nación carbono neutral para 2021, incluso Laura Chinchilla, presidenta electa, reconoció que “será difícil, los años corren y hay que pegarse una carrera enorme”; pero por fortuna se comprometió en mantenerse “firme” hacia la meta en sus próximos cuatro años al frente del país.
Así las cosas, creo que es impostergable construir de inmediato un plan estratégico con políticas claras y concretas para los próximos 11 años, hoy todos los esfuerzos se lanzan desde distintas áreas y casi ninguno converge para lograr un objetivo mancomunado.
Como un ciudadano más y con la camiseta puesta para esta carrera creo que el Gobierno y la empresa privada deben unir esfuerzos y, primero que todo, presentarles a los costarricenses en qué consiste este plan a través de la educación y la cultura, pues un amplio sector de la sociedad lo desconoce.
Posteriormente, creo que deben definirse los ejes con respecto a vulnerabilidad, mitigación, adaptación y transferencia tecnológica para desarrollar la iniciativa.
En este momento el país tiene varios puntos a favor; a pesar de todos los cuestionamientos aún existe un balance entre la producción y las áreas naturales protegidas; nuestra economía a criterio de los economistas es modesta y, lo más importante, aún no tenemos grandes industrias contaminantes como otros países.
Incluso no estaría de más asesorarnos con los modelos adoptados por otros países que nos llevan kilómetros adelantados en esta intención, como Noruega y las Islas Maldivas.
Debo reconocer que como ciudadano he pasado el tema por alto, hasta hace unas semanas no vigilaba mis hábitos de consumo. Según los expertos, el que el país lo haga tiene el potencial de mitigar hasta 10 megatoneladas de dióxido de carbono (CO2). Reconozco que no sé cómo se cuantifica ni mide el anhidrido carbónico , pero pareciera ser una cifra considerable.
Pero bueno, se puede hacer más aún. Los planes de reforestación, me comentaba un amigo experto en el tema, podrían disminuir el equivalente a 4 megatoneladas y si el Estado toma el asunto más en serio y en el transcurso de los próximos 11 años al fin logra implementar un tren eléctrico, al menos entre San José y Heredia, lograría mitigar una megatonelada más.
Sentados en una cafetería josefina y viendo el “humarascal” que lanzaba un bus de una ruta capitalina, mi amigo el experto me comentó que el año anterior luego de proyectar el crecimiento de la población y del Producto Interno Bruto (PIB) en el país, se llegó a la conclusión que si nos dormimos en los laureles, como dicen, en 2021 se producirán 16 millones de megatoneladas de CO2. Actualmente nuestras emisiones rondan las 12 megatoneladas.
Quiero pensar que estamos a tiempo, que todos podemos revertir el panorama y que en 2021 podamos una vez más cumplir una meta como país y ser líderes para la comunidad internacional en un campo que nos identifica: el desarrollo sostenible.