Estalla interés por exploración minera
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Entre julio y setiembre se recibieron al menos 203 solicitudes de exploración en el suelo y 14 en el subsuelo
Estalla gestión de permisos para exploración minera

• Al menos cuatro peticiones se hicieron para buscar minerales en comunidades indígenas de Talamanca

Ernesto José Villalobos
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La finalización en julio pasado de una moratoria minera impuesta por el gobierno de Abel Pacheco, en 2002, desató los ímpetus mineros en el país.
En tres meses, la cantidad de solicitudes para explorar o explotar algún yacimiento minero para materiales como piedra caliza, de construcción o metales en suelo costarricense, llegó a 203.

Asimismo, para explorar el subsuelo nacional en busca de minerales metálicos (especialmente plata y oro), la Dirección de Geología y Minas del Ministerio de Ambiente, Energía y Telecomunicaciones (Minaet), acumula ya 14 peticiones.
Las solicitudes se distribuyen en varias zonas, entre las cuales predominan la Huetar Norte (San Carlos), la Zona Atlántica y la Zona Brunca (Sur del país).
“En este momento las solicitudes son evaluadas por el personal de la Secretaría Técnica Nacional Ambiental (Setena), para emitir la viabilidad ambiental correspondiente, en los casos que así lo amerite. En su gran mayoría son peticiones para buscar oro”, explicó Marlene Salazar, subdirectora de Geología y Minas.
Los planteamientos hechos ante esa instancia gubernamental abarcan desde la explotación de tajos —para extracción de material utilizado básicamente en construcción—, hasta el inicio de proyectos que buscan explotar posibles yacimientos auríferos o de plata, o bien otros metales.
El más reciente permiso aprobado por Geología y Minas y la Setena fue el de la Mina Crucitas para la extracción de oro.
En este momento la actividad de esta mina depende de una resolución de la Sala Constitucional, la cual debe resolver un recurso planteado contra la tala de árboles.
Entre tanto, sobre las peticiones planteadas Geología y Minas no ve mayor problema para que sean aprobadas.
“La experiencia nos dice que todos los permisos que pasamos a Setena para su evaluación son aprobados… no vemos por qué no se iban a aprobar los que están en estudio”, agregó Salazar.
Entre los casos abiertos por Geología y Minas, figuran al menos cuatro que procuran la autorización para buscar oro en las reservas indígenas de Talamanca.
Se trata de varios expedientes presentados por dos hombres de apellidos Hernández y Rodríguez y que incluyen terrenos ubicados dentro de las tierras que actualmente figuran como administradas por la Asociación de Desarrollo Integral del Territorio Indígena Bribri de Talamanca (Aditibri).
La existencia de dichos expedientes fue confirmada en la Dirección de Geología y Minas.
En torno a la presentación de dichas solicitudes, representantes de las comunidades de Talamanca externaron criterios opuestos a lo planteado ante las autoridades.
“Estos señores no representan a ninguno de los miembros de la asociación… nosotros desconocemos los trámites que ellos están haciendo en Minaet o Setena. Ninguna de las comunidades bribris está de acuerdo con hacer minas en nuestras tierras”, advirtieron vía escrita Faustina Torres, Melis Segura y Timoteo Jackson, representantes de Aditibri.
“Ni siquiera se hicieron las consultas a las comunidades; esa es nuestra costumbre y sin contar con ese permiso nadie puede decir que tiene autorización para explotar las tierras. En 2006 y otra vez hace poco, en julio pasado, vino una gente en helicóptero, y taló muchos árboles para comenzar una exploración de minerales; eso no nos gustó y les pedimos que se marcharan”, afirmaron los denunciantes.
No fue posible obtener la versión de quienes presentaron las solicitudes, a pesar de que se les dejaron varios mensajes telefónicos.
El ejemplo más fresco de operación de un proyecto minero en el país en la Mina Bellavista, en Miramar de Puntarenas.   Aunque la concesión fue dada por ocho años, y la explotación arrancó en diciembre de 2005, para setiembre de 2007 la empresa ya había cesado su actividad.
A lo largo de su operación las exportaciones de oro fueron valoradas en $23,1 millones, lo cual generó $5,6 millones, en utilidades.


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