Estados Unidos cumplirá acuerdo de París sobre clima
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En tanto los líderes mundiales se reúnen en Nueva York este viernes para firmar el Acuerdo de París sobre el cambio climático, algunos han expresado preocupación porque mientras ellos implementan sus compromisos la Corte Suprema estadounidense ha dejado en suspenso el Plan de Energía Limpia de la administración Obama. Su preocupación es entendible, pero es importante reconocer lo siguiente: El Gobierno federal no es la principal fuerza en la lucha estadounidense contra el cambio climático y aunque el tribunal finalmente derogue ciertas partes del plan, Estados Unidos cumplirá y probablemente excederá su compromiso de reducir las emisiones entre 26% y 28% para 2025. He aquí las razones.

Fue un objetivo modesto. Para 2015, Estados Unidos ya había reducido un 11% las emisiones en comparación con los niveles de 2005. De modo que nuestra línea de partida ya estaba a mitad de camino de nuestra meta. Teniendo en cuenta este avance, muchos consideramos que el presidente Obama tendría que haber fijado un objetivo más ambicioso. Inclusive ahora, con el Plan de Energía Limpia en suspenso, un objetivo más ambicioso es alcanzable.

El fallo de la corte es limitado. Más allá de lo que dictamine, el Gobierno federal tendrá no obstante un mandato, conforme la Ley de Aire Limpio, de limitar la contaminación con carbono proveniente de las centrales eléctricas, los automóviles y camiones, y otras fuentes importantes. Por otra parte, la administración Obama se asoció recientemente con Canadá para elaborar normas destinadas a limitar las filtraciones de metano (un gas de efecto invernadero más potente que el dióxido de carbono) de pozos de gas natural y gasoductos existentes.

La opinión pública prefiere la acción. Bloomberg Philanthropies financió una encuesta en la que participaron demócratas, republicanos e independientes que viven en cuatro estados –Florida, Michigan, Missouri y Wisconsin- donde los fiscales generales demandaron a la Agencia de Protección Ambiental para frenar el Plan de Energía Limpia.Más de seis de cada 10 votantes empadronados en Missouri, y siete de cada 10 en Florida, Michigan y Wisconsin, apoyan el plan. En Florida, casi seis de cada 10 votantes dijeron que tenían más probabilidades de votar a un candidato a la presidencia o la gobernación que apoyara el plan, en tanto sólo uno de cada 10 dijo que tenía menos probabilidades.

El mercado se mueve. El sector carbonífero estadounidense está muriendo y no regresará. Una combinación de fuerzas –nafta barata, energía solar y eólica a precios competitivos y una oposición de la población al aire contaminado- garantizará que así sea. Un informe reciente demostró que los empleos en el sector solar en los Estados Unidos crecieron a un ritmo 12 veces mayor que la tasa nacional de crecimiento del empleo. La campaña Beyond Coal del Sierra Club, que yo apoyé, ha contribuido a eliminar gradualmente más de 230 centrales de carbón en los últimos años –un tercio del parque de centrales eléctricas de carbón del país. Y nos proponemos conseguir el pase a retiro de la mitad del parque de centrales de carbón del país para fines del año próximo.

Las ciudades encabezan la marcha. Más de 100 ciudades estadounidense se sumaron al Compact of Mayors, una coalición mundial de funcionarios municipales empeñados en reducir las emisiones locales –y realizar públicamente un seguimiento de las reducciones. Además, los alcaldes están debatiendo buenas ideas con líderes internacionales, como construir y financiar nuevas redes eléctricas de energía limpia. Por ejemplo, esta semana me reuní con Liu Zhenya, presidente de la Corporación Estatal de la Red Eléctrica de China, quien me transmitió su idea de una Interconexión Energética Mundial para ayudar al mundo a obtener 80% de su energía de fuentes renovables. Trabajando con empresas e inversores, las ciudades serán socios instrumentales para dar vida a esas ideas audaces.

Los estados están actuando. Muchos estados consideran que los objetivos de la Agencia de Protección Ambiental son un piso, no un techo. Los gobernadores de casi la mitad de los estados estadounidenses han dicho que avanzarán con el Plan de Energía Limpia más allá de la posición temporaria de la Corte Suprema. California ha adoptado un plan que impone reducciones de las emisiones muy superiores a las que exige el Plan de Energía Limpia. Michigan, Minnesota y Tennessee se encaminan a alcanzar o superar los objetivos de cumplimiento sin hacer demasiado. Es posible que hasta Kentucky, estado con una fuerte dependencia del carbón donde los funcionarios electos han manifestado su oposición al Plan de Energía Limpia, termine alcanzando los objetivos del plan, dado que las fuerzas del mercado impulsan una mayor inversión en energía más limpia.

En 2009, el Congreso debatió un proyecto de ley sobre topes y comercio de derechos de emisión que habría recortado las emisiones un 8% para 2015. No se sancionó, y muchos se desanimaron, creyendo que era la última y mejor esperanza que quedaba para avanzar. Desde entonces, empero –gracias a las fuerzas antes mencionadas, sobre todo el mercado y la campaña Beyond Coal- los Estados Unidos han reducido las emisiones en un nivel más alto del que esperaba alcanzar el proyecto de ley sobre topes y comercio de derechos de emisión.

La realidad es que las ciudades, los estados, las empresas y los líderes de la comunidad desempeñan colectivamente un papel más importante que el gobierno federal en el futuro de las emisiones. La perspectiva de que un fallo de la Corte Suprema derogue aspectos del Plan de Energía Limpia debería llevar a cada grupo a acelerar sus esfuerzos, dando a la vez garantías a los líderes mundiales de nuestra determinación de alcanzar y superar las metas del gobierno federal.



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